El PSOE leonés olvida su responsabilidad política
El PSOE leonés protagonizó ayer un patético espectáculo público en un nuevo episodio de la guerra de guerrillas en que se ha convertido la vida orgánica y que está desangrando al partido por los cuatro costados. A la fractura política abierta con la llegada de Tino Rodríguez a la secretaría provincial y al desgarro provocado por la moción de censura en Ponferrada su sumó en las últimas semanas la revuelta de un sector por la representación en la conferencia política nacional del segundo fin de semana de noviembre.
Entre la militancia socialista en la provincia, los votantes y la ciudadanía en general es patente desde hace meses un cierto hartazgo por una situación que, a día de hoy, parece irreconducible por los abismos que separan a uno y otro sector del partido tanto en Ponferrada como en la capital.
En una asamblea montada por el entorno de José Antonio Diez para socavar la figura del secretario provincial «reprobándolo hasta que se vaya», 83 militantes dijeron basta y pidieron por escrito el fin de las batallas. Son los críticos de los críticos, probablemente una operación montada desde la dirección provincial para dinamitar la agrupación local.
Es evidente que en el partido hay un déficit de democracia interna, que desde uno y otro lado se rompen las reglas y que la lucha es a muerte, olvidando que el partido tiene un compromiso político ineludible ante y para una sociedad leonesa que necesita como nunca un PSOE fuerte, unido, coherente y responsable.