Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

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Lo único que teníamos claro es que, en caso de duda, hay que estar al lado de los que padecen hambre y sed de justicia, ya que «siempre tiene razón el sufrimiento», pero ahora no sabemos quiénes sufren más, si los borregos o los pastores. El abucheo a los líderes es el verdadero himno nacional, que aunque carezca de letra tiene el mismo son. Tres vicesecretarios generales del PP, cuyos nombres no pasarán a la historia, fueron abucheados populosamente. Los ciudadanos no es sólo que no los quieran ver, sino que se niegan a oírlos, pero ellos tuvieron que escucharles: les llamaron de todo, salvo oradores, porque no les permitieron hablar.

¿Dónde están los líderes? Sabemos que, para algunos, eso de mandar, aunque sea en un hato de ganado, les complace sobremanera, pero no hay modo de conseguir que les obedezcan.

Miles de personas acudieron el domingo a protestar contra la sentencia que permitirá la excarcelación de violadores de criaturas menores de edad y de asesinos intemporales.

No sin cierta injusticia les englobamos a todos y les llamamos «políticos». Son la clase más desacreditada entre todos los gremios españoles.

Sálvese quien pueda, que los demás ya sabemos que no tenemos salvación.

La música que tienen que escuchar por muy duros de oído que sean no es melódica, ni armónica, ni constituye «una revelación más alta que ninguna filosofía»: es la expresión de cabreo.

Abuchear, que no es lo mismo que sisear, consiste en impedir que alguien diga que esa boca es suya, porque no va a dejarle hablar.

Quizá nuestros políticos dedicados al monocultivo de su imagen se lo han ganado a pulso. Han cuidado tanto su imagen que cuando les retratan sale movida. Para que resulten favorecidos hay que retratarlos de espaldas.

Cuidar de su propia imagen exige dedicación absoluta y se advierte que carecen de tiempo para ocuparse de lo que pensamos de ellos. Pero deben poner oído al número, que cada día suena más fuerte.

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