AQUÍ TE ESPERO
La jaula vacía
Puede ser de oro, por lo que costó, pero la jaula que es el aeropuerto de León, no tiene pájaros. Más pronto o más tarde habrá que coger el toro por los cuernos y decidir qué se hace con ella; pero mientras, los globos sonda del alcalde pucelano van acostumbrándonos a lo que irremediablemente sucederá. El ayuntamiento de la capital del Pisuerga está en su papel de aprobar mociones pidiendo a la Junta que dé a Villanubla el estatus de único aeropuerto de la Comunidad; el problema es que el consistorio leonés nunca hace nada parecido y siempre va a remolque de lo que el señor León hace o dice. No lloramos y ya se sabe que el que no llora...
Es cierto que no son viables cuatro aeropuertos en esta Comunidad, por lo que se debe buscar alguna solución. León tiene a su favor que de las nueve es la capital más distante de Madrid y además (con la excepción de Soria) la más lejana de Pucela. También tiene a su favor un aeropuerto mastodóntico al que debe darse utilidad, más que nada para no despilfarrar totalmente los millones que costó. Aquí y antes de seguir quiero hacer una reflexión: todavía se está a tiempo de olvidarnos del Palacio de Congresos Santa Elvira, porque lleva camino de ocurrirnos con él lo mismo que con el aeropuerto; millones que bien puede la Junta y el Ayuntamiento emplear en otro proyecto más rentable porque es posible que el señor León diga dentro de unos años que no hay cabida en la Comunidad para tres Palacios de Congresos —Burgos también quiere el suyo— y que nos quedemos con el Miguel Delibes...
Puestos a pensar se me ocurre hacer una sugerencia a las personas que deberían buscar una solución a este problema, no la reclamación del de Pucela, sino a la viabilidad de nuestro aeropuerto. Creo que se podría destinar el de León a vuelos nacionales y mercancías y dejar el de Pucela para vuelos internacionales. Claro que si éstos aumentaran mucho tal vez pondría Madrid el grito en el cielo, porque también Barajas ha experimentado un notable descenso en su actividad (un 10% menos en el mes de octubre último). Hay que buscar alternativas reales porque no hay pastel para todos, pero habrá que repartirlo de manera que nadie se quede con hambre porque alguien se ha dado un atracón. Lo que está claro es que Villanubla, como su propio nombre indica, no es el mejor candidato para ser único. Y habría que compensar a Burgos y Salamanca.