Diario de León
Publicado por
javier tomé
León

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Las fealdades de la realidad han producido tan graves quebrantos que así, como si no quiere la cosa, nos acaban de destruir el concepto de una vida más o menos decente que teníamos. Vivimos un tiempo político que mezcla a partes iguales inutilidades y disparates, obcecados los gobernantes en renunciar a todo lo pactado con el pueblo. Por ello, nos han quitado la merienda del morral sin que nos enterásemos. Y ya se sabe que cuando el dinero salta por la ventana, la única opción posible es que la imaginación entre por la puerta. Como la cosa pinta más fea que si te regalan un jersey hecho a punto de cadeneta, tenemos que cuidar unos de otros, porque el sistema no se va a ocupar de nosotros. Los anglosajones, que para estas cosas de la economía siempre han sido punta de lanza, andan a la búsqueda de cómo transformar «el crowd» —es decir, en su lengua vernácula, «la multitud»—, en todopoderosa energía económica.

Así surgen propuestas como el crowdsourcing, crowfunding o crowdlending, término que hace referencia a los pequeños préstamos hechos por particulares a las pymes. Puesto que soy de letras, le he preguntado a la gente de La Colaborativa, experta en estos sofisticados asuntos, y me recomiendan un libro (que se puede descargar legal y gratuitamente en la Red) de Juan Freire y Antonio Gutiérrez-Rubí, cuyo título constituye toda una declaración de intenciones: «Manifiesto crowd. La empresa y la inteligencia de las multitudes». Casos locales de este tipo de economía no nos faltan. Sin ir más lejos, el terrorífico cortometraje Killrats , producido por los leoneses Bambara Zinema» y dirigido por Isaac Berrokal, que ha sido elegido para una de las secciones oficiales del célebre Festival de Sitges. El micromecenazgo o crowdfunding, que permitió financiarlo, lo ha hecho posible. Cosas de la multitud bien entendida.

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