Diario de León

FRONTERIZOS

Paisaje después de la batalla

Publicado por
MIGUEL Á. VARELA
León

Creado:

Actualizado:

Pongámosle fecha al final de la pesadilla. Por aquello del día amoroso del calendario, pensemos, por ejemplo, en el 14 de febrero de 2014. O de 2015, tanto da. Ese día, un alto responsable económico, un cabecilla de la autoridad monetaria europea, tal vez el mismísimo presidente de Gobierno, saldrá a anunciar que la crisis económica se ha acabado.

Habrán analizado las cifras macroeconómicas y consultado las previsiones financieras. Es posible incluso que hayan abierto el vientre de una paloma. El caso es que anunciarán que la tormenta ha pasado y que ante nosotros se abre de nuevo la esperanza sobre el porvenir. Habrá ciudadanos que se lo crean. Allá ellos: harán mal.

Cuando todo esto no era más que un confuso goteo de malas noticias negadas sistemáticamente desde el optimismo suicida del entonces presidente (hoy contrito autor de un libro con el que intenta explicar lo que no explicó entonces), asistí a una intervención de Alberto Fernández Torres, un alto directivo apasionado por el teatro que ha dedicado buena parte de su tiempo a intentar entender el sector desde una perspectiva económico-financiera.

«El que crea que una vez pasada esta crisis las cosas volverán a ser como antes está muy equivocado: nada volverá a ser como antes», vino a decir Torres cuando todavía parecía que las dificultades no iban a afectar a las artes escénicas.

Nada, afectivamente, volverá a ser como antes. Cuando nos anuncien el final de esta ruina nuestra sanidad ya no será la misma de antes. Nuestra justicia, nuestra enseñanza, nuestro sistema cultural, no serán los que había antes. Nuestras pensiones, nuestro sistema administrativo, nuestros servicios públicos básicos. Nuestra clase media, nuestros trabajadores, nuestros pequeños empresarios. Nuestra vida, cuando acabe todo esto, será peor que antes.

Cuando todo esto acabe veremos el paisaje después de una terrible batalla. Veremos una provincia como la nuestra sobre la que habrá pasado una apisonadora que deja tras de sí la más temible desolación, la más oscura de las realidades y el más espantosos de los futuros. Y también veremos, me atrevo a pronosticar, que entre los salvados de la quema, que entre los que hayan salido no ya ilesos sino incluso enriquecidos y prósperos, estarán la mayor parte de los causantes del temporal.

Escuchaba el otro día en un viejo documental a Fernán Gómez citando a Jean Genet: «Todo el tiempo que no se dedica a la revolución es tiempo perdido». Fernando, un ácrata sabio, ponía una coda a la cita: «Para eso hace falta tener unos cojones que yo no tengo». Cuando veamos el paisaje que quede después de esta batalla comprobaremos el tiempo perdido. Y también mediremos nuestra cobardía.

tracking