FRANCAMENTE
Porca miseria
El personal anda un poco revuelto porque los marranos han tomado el asfalto. Y aquí no estaríamos hablando, aunque bien podríamos hacerlo, de esos que consideran que su perro es suyo y su mierda, esa que dejan en cualquier acera o parque de la ciudad, es bien común de todos los ponferradinos —ante esto siempre me viene a la mente una pintada que decoraba una fachada de un céntrico edificio de Ponferrada, ya derruido, en la que, con buen criterio, afirmaban que ‘los cerdos no deberían tener perros’—.
Pero no es éste el caso que nos ocupa hoy. Sino el de los primos salvajes de nuestros venerados cochinos que, últimamente, igual campan a sus anchas por el centro de la capital que deciden circular sin casco, luces ni chaleco reflectante para casos de emergencia por la C-631.
Si los primeros no dejan de ser un espectáculo más para cazadores de instantáneas —por el momento sólo de eso—, lo segundo constituye un monumento a la estulticia del ser humano. Mientras a los pobres gorrinos no se les puede culpar de cruzar sin mirar, hay a quien sí se le puede exigir que deje de mirar para otro lado y ponga remedio a esta situación antes de que tengamos que lamentar desgracias mayores.
Y es que en unas fechas en las que sus familiares domésticos andan con los pelos erizados por el tiempo de San Martiño que se aproxima, estos ranchos negros han encontrado su paraíso terrenal en las inmediaciones de la vía de comunicación Cubillos-Toreno. Y todo ello por obra y gracia de una burocracia que no termina de dejarnos en paz. Un papeleo entre instituciones que está dejando a los cazadores con las cananas colgadas en casa y con los jabalíes riéndose de los que se califican sapiens. Y ahí, si alguien con dos dedos de frente no lo remedia, continuarán en su Edén particular. Un paraíso cada vez más poblado, por un efecto llamada que ríete tú de las entregas de papeles a inmigrantes en tiempos de Zapatero.
Y en estas andamos, llenándosenos la boca con palabras como recuperar el espacio para el ciudadano, ciudades inteligentes o medios de transporte de cero emisiones, cuando está visto que esto es la jungla. Una jungla de irracionalidad, en la que el «vuelva usted mañana» o no el «no es competencia de esta administración» va a hacer que nos desgraciemos.