EDITORIAL
Las subidas de la luz no pueden mantenerse
El anuncio de que la electricidad subirá el próximo enero un 11% ha coincidido en el tiempo con los avisos de diferentes ONGs sobre la avalancha de «pobres energético» que se prevén para los próximos meses. El Gobierno se ha visto desbordado por este incremento generado por esas polémicas subastas de la electricidad hasta el punto de que ha anunciado que en 24 horas tendrá un informe jurídico para intentar evitar esa fuerte subida y para reformar ese sistema de establecimiento del precio de la luz que en apenas seis años ha generado un incremento del 60% en las facturas.
La situación de los recibos de la electricidad es intolerable en unos momentos en los que la crisis está mermando de una manera tan drástica las posibilidades económicas de los hogares españolas. Según los datos del INE, la renta familiar ha descendido un 8,5% en esos mismos años en los que el recibo de la luz se encarecía un 60%. Una situación injusta y especialmente dañina para una sociedad con casi seis millones de parados y con unos niveles de pobreza en constante incremento.
El problema de la factura eléctrica viene generado por una serie de decisiones políticas, alguna ya lejanas en el tiempo, que generan unos sobrecostes para pagar cosas que en realidad van más allá del consumo de luz de los hogares. Y como ocurre en otros campos energéticos, existe un fuerte componente de impuestos en los recibos por lo que al final el ciudadano paga mucho más de lo que es justo por su consumo.