FRANCAMENTE
Sin carbón para los Reyes
Al paso que vamos, no va a quedar carbón ni para que los Reyes Magos hagan su reparto. Y es que decisión tras decisión, y cuando parecía que la cosa no podía pintar peor, todo se tuerce un poco más para unas cuencas que han llegado a nuestros días arrancando este mineral para que los de la capital se calentaran el trasero cuando nos bloqueaban el acceso a otras fuentes energéticas y fracasaban los intentos de los iluminaos de la época de lograr petróleo del forraje.
Será que, visto que no pueden apaciguar a los demonios de sus entrañas, han decidido que sus malas acciones se queden sin el regalo correctivo en forma de carbón, al dejar desabastecidos los mercados.
En estas comarcas hemos transigido siempre con que nos revienten nuestros montes con explotaciones a cielo abierto, con el que se lucran los mismos y con muy pocas cargas laborales, a cambio de mantener unas explotaciones de interior donde, aunque sean las migajas, parte de los beneficios de nuestro carbón llega a quienes lo arrancan. Rota esa condición, no estaría de más replantearse la necesidad el permitir que nuestras montañas se sigan desangrando sin lograr ningún beneficio social a cambio.
Habrá que aguardar a que lo que ahora plantea el Ministerio en forma de borrador se plasme en documento definitivo, aunque la cosa no pinta nada bien para los trabajadores de empresas como Alto Bierzo o Coto Minero. Por eso deberíamos esperar manteniéndonos en guardia, ya que los precedentes no invitan, precisamente, al optimismo. No se recuerdan por estos lares que se haya producido todavía rectificación alguna en beneficio de los paganos de siempre.
Y es que tan y como están acostumbrado a que charco que ven, charco que pisan —sin importarles el dónde, el cómo o el a quién y tampoco si alguno, más que un charco, es un agujero negro que nos lleva, poco menos, que a la época de las cavernas—, todavía estamos a tiempo de recibir otra ‘alegría navideña’.
Aprovechemos pues que todavía hay explotaciones de carbón para cargar este año las alforjas de estos cegaratos gobernantes nuestros. Tiempo habrá para inventarnos algo con lo que desaprobemos sus actuaciones erráticas cuando el carbón sea un recuerdo.