EL CORRO
Estancamiento (y gracias)
Se ha criticado, no sin razón, la forma con la que Mariano Rajoy despachaba el balance de su gestión durante el año que hoy concluye, comparecencia en la que pasó de puntillas sobre todo lo que no fuera resaltar la mejoría de ciertos indicadores macroeconómicos. Exactamente los que a su vez le permiten proclamar que 2014 va a ser el año de la recuperación económica.
Habría que saber, claro está, qué entiende el presidente por recuperación económica. Si es la de la banca, gracias al rescate europeo y al FROB, esa ya se ha producido y en tiempo récord, a tenor por los beneficios declarados (incluso el ruinoso banco Ceiss adelanta que va a cerrar el ejercicio en positivo). Y si hablamos de las eléctricas, tan indignadas ahora con el intervencionismo gubernamental, el famoso déficit de tarifa no ha sido obstáculo para que el oligopolio haya seguido repartiendo jugosos dividendos durante todos estos años de crisis.
Hablar de recuperación al mismo tiempo que se congela el salario mínimo y se pone en marcha una reforma que limita a un 0,25 por ciento la revalorización de las pensiones es casi un sarcasmo. No se compadece ni siquiera con el discurso navideño del Rey, que en ese punto fue taxativo, al asociar recuperación económica con creación de empleo. Ese es el verdadero parámetro, incluso aunque ese nuevo empleo sea absolutamente precario y ni siquiera alcance el congelado salario mínimo.
Por razones no explicadas, el gobierno de Juan Vicente Herrera despide otro año sin realizar balance alguno en Castilla y León. En lo económico, 2013 ha sido otro año de retroceso y pérdida de empleo que hubiera sido catastrófico de no ser por las cuantiosas ayudas públicas inyectadas al sector de la automoción y el repunte productivo del sector agrario. Otro año, el tercero, en el que los ajustes presupuestarios de la Junta, con ser muy importantes, han sido muy inferiores al desplome de sus ingresos, originando un alarmante agujero que ha disparado la deuda pública hasta convertir sus costes en el principal lastre financiero de la comunidad autónoma. En lo político, ha sido otro año perdido para concertar políticas de comunidad frente a la crisis más allá —y menos mal— de las medidas destinadas a paliar sus demoledores efectos sociales. Y un año de muy difícil relación con un gobierno, el de Rajoy, antipático hasta para los suyos, que por ejemplo sigue escatimando a la minería del carbón las ayudas imprescindibles para su subsistencia de un sector estratégico.
El resignado continuismo presupuestario de la Junta para 2014 está muy a tono con la perspectiva de estancamiento que se percibe. Una cosa es salir de la recesión y otra crecer y crear empleo. Que se lo pregunten a los miles de jóvenes que van a seguir abandonando esta comunidad en busca de algún porvenir laboral.