Diario de León
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Carlos Taranilla de la Varga. leónAgapito Delgado. VillaquilambreBenjamín Charro Morán. león
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La sombra del

IVA es alargada

Ha terminado el año en el que el IVA no respetó ni los servicios funerarios, con un incremento del 8% al 21% que encareció aún más los «prohibitivos» entierros; y es que Hacienda rebusca en los vivos y en los muertos.

Recuerda aquel estremecedor desafío de Diego Ordóñez, ante los muros de Zamora, que canta nuestro Romancero: ¡Reto a mancebos y viejos,/ reto a mujeres y niños,/ reto también a los muertos/ y a los que no son nacidos!

Pronto llegará el día en el que, por simple proyección demográfica, los «futuros», como en la bolsa, también «coticen».

Es de locos (?)

Cada vez que aparece una información referente al presunto Palacio de Congresos me sublevo, no lo puedo evitar. Me resulta inconcebible que con la cantidad de casos de despilfarro manifiesto que llevamos sufriendo en España, en esta Comunidad, en esta provincia y en esta ciudad, el Ayuntamiento siga empeñado en sacar adelante una obra tan faraónica como estúpida. No hace falta emplear ni una explicación más para resaltar lo descabellado de tan imparable obra. Es increíble que nadie ponga un átomo de sensatez y pare tal aberración. Cierto es que, como decían en Italia cuando más sufrían a Berlusconi, «con una buena intoxicación informativa, no hace falta pucherazo electoral», que trasladado a este caso se podría traducir por «con un constante hacer creer que ese Palacio va a servir para algo bueno, a enterrar millones y millones delante de las narices de los leoneses y españoles todos». Y sin el más mínimo problema, que cuando ya se haya consumado el desaguisado ni aún así se le caerá a alguien la cara de sinvergüenza. ¡Qué país!, decía Forges.

Deseos para un nuevo año

Es justo que el pueblo, tras demasiados años ya de una falsa democracia, tenga nuevos deseos que permita redefinir la democracia en la que el pueblo no continúe vilipendiado, humillado y decepcionado a capricho de unos pocos que se empeñan en dirigir nuestras vidas a su antojo. Nunca la palabra democracia debería haber sido utilizada para amordazar a los otros; ni para decidir por las mujeres; ni para tapar los robos, ni justificar las evidencias de nuestros «adversarios» políticos. Una democracia así es necesario que tenga fecha de caducidad para que este país vuelva a tener confianza en quienes les gobiernen. Es necesario que los «dinosauros políticos» dejen ya de mandar cuando nadie cree en ellos. Parece como si a uno no le quedara ya nada por decir, pero cada día la sorpresa no ceja. Son muchos los días al sol o sobre la barra del bar, y son muchas las injusticias que cada día se repiten y se repiten; muchos días en los que la moral se tambalea; muchas las mentiras e injusticias; muchos los presuntos y muchas las indulgencias. Confiemos en que se acabe ya con tanto asesor asesorado amparado en el enchufismo.

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