CORNADA DE LOBO
De tócame Roque
Todos los ojos del negocio mundial están pendientes de la espantada que se anunció en las obras de ampliación del canal de Panamá con una empresa española al frente que tiene nombre de complejo sanitario, Sacyr ... y sanitariamente va hoy allí la ministra española Ana Pastor, pues lleva cataplasmas y esparadrapo.
A Sacyr la acusaron de haber ganado el concurso de ese obrón con una baja temeraria que no cubriría ni el cemento a gastar allí, así que los americanos a los que entonces se les pisó el juanete están ahora manteando el honor de los españoles por nuestros modos, trampas y ratería histórica, opinión de la que participa el gobierno panameño que nos brindó también un ramillete de finos cagamentos sin cortarse un pelo.
Dicen que esto ocurre por la costumbre viciosa que tienen en España las contratas públicas de no concluir en el coste adjudicado, porque hay siempre o revisión de proyecto y presupuesto o actualización de precios o imponderables o imprevistos o... con lo que algo que debió costar veinte puede acabar perfectamente en sesenta y aquí nidiós se escandaliza, ni el guardián del erario saca la capadora, ni nos enteramos, ni tres puñetas importa.
En fin, que ven a España no sólo como el Patio de Monipodio donde el ladrón tiene cuartel y amparo, sino como la Casa de tócame Roque donde reina la confusión, la gresca nacional y el cachondeo, cosa que nos permite despejar cualquier culpa o responsabilidad y absolver así la mamandurria.
No anima mucho esta noticia que llega de las viejas colonias (donde también nos odian lo suyo), así que la pérfida Albión añadirá sin duda este fiasco a nuestra corrupción universal, al dopaje de nuestros deportistas, a la orgía inmobiliaria, al expolio bancario... y Marca-España alegará que sólo es una reedición de la Leyenda Negra .
¿Y si se repasa sin salir del solar cazurro el presupuesto inicial y el coste final de algunas obras señaladas como la sede de la Junta, Musac, Auditorio, la Azucarera, la estación estrecha o los anchos túneles del Ave?... averígüese, dígase, haya vergüenza... y quizá se descubra que el canal de Panamá empieza en realidad en La Candamia.