EDITORIAL
Conrado Blanco, el cronista del consenso
El dolor por la pérdida de Conrado Blanco no impide a los bañezanos agradecer, al que ha sido el gran mecenas de la ciudad, el trabajo desarrollado durante tantos años. Será difícil llenar el vacío que deja un hombre al que nadie cuestionaba y que despertaba la simpatía del pueblo, como se vio ayer en la capilla ardiente y en las redes sociales.
Particulares y colectivos de distinta índole, desde grupos culturales a asociaciones de carácter lúdico han querido manifestar públicamente su gratitud al gran divulgador de la historia y de los valores bañezanos.
Y circunstancias para el roce seguro que no faltaron a un cronista oficial que ha tenido que trabajar con todas las corporaciones municipales desde 1977, por lo que tuvo que tratar con los últimos ediles del régimen franquista, con los centristas de Arconada, con los gobiernos populares de Antonio Fernández Calvo y con la coalición entre leonesistas y populares para terminar su labor con los socialistas de Palazuelo.
Sólo con un trabajo serio y riguroso, y el saber ocupar el lugar que le corresponde al cronista de la ciudad, se puede entender el consenso que suscita Conrado Blanco. Y es ahora cuando La Bañeza estrena realmente el monumento que le regaló el 18 de diciembre de 2010, coincidiendo con su octogésimo noveno cumpleaños. Los bañezanos tienen la obligación de mantener vivo el recuerdo de Conrado Blanco para que en su estatua de bronce continúe latiendo un corazón de gratitud.