AL TRASLUZ
Hace muchísimo
Un día eres una ameba y millones de años después estás esperando a que comience el Mundial de Fútbol. ¿Ustedes lo entienden? En lo que hoy es Valdelugueros, hace 7.000 años, vivieron hombres de piel oscura y ojos azules. Como suecos en agosto. A juzgar por las ilustraciones difundidas, eran más guapos que Torrente pero menos que Brad Pitt. Un lío esto de la evolución. Tengo un amigo que cree que en la noche de los tiempos nuestros ancestros se cruzaron con extraterrestres, única explicación que encuentra a que hayamos sido capaces de inventar la agricultura cuando Matías Llorente aún no había nacido. Su teoría me parece una cochinada, pero tampoco la posibilidad de provenir de un mono me parece muy higiénica. En todo lo referente a la ciencia, me quedé en la tabla del nueve. Que cada uno provenga de dónde le dé la gana. Ya he contado alguna vez aquella tarde de mi adolescencia en la que descubrí la prehistoria, fue viendo Hace un millón de años, en el cine Fantasio, en Madrid. Lo recuerdo con nitidez: la taquillera llevaba gafas, el acomodador tenía bigote, llevé un bocadillo de salchichón, compré palomitas... En la película Rachel Welch lucía un bikini de piel de dinosaurio, tres o trescientas tallas más pequeño del que le correspondía. Hasta aquel día mi canon de belleza ancestral lo representaba Betty Mármol. Al llegar a casa pregunté: «Mamá ¿por qué no nací en la prehistoria?». El troglodita acaba de descubrir el fuego. Unas semanas después pregunté: «Mamá, ¿por qué no me tuviste en el medievo?». Acababa de ver El Cid , con Sophia Loren interpretando a doña Jimena. A mi generación, el cine nos enseñó Historia, aunque con anacronismos. Nos hizo creer que el Mississippi era un río de Almería, cuando estaba en Hollywood.
El dibujante que hizo la recreación del hombre de Valdelugueros, a partir de las investigaciones del CSIC, quiso darle una buena planta, aunque aún no se hubiese inventado el peine.
El otro día intenté comprender una información sobre una teoría de Stephen Hawking y casi muero en el intento. ¿Entender de dónde venimos? Firmaría por saber a dónde vamos. Uf. ¡Pero si ni siquiera entiendo por qué se ha armado tanto big bang con las obras en la plaza del Grano!