EDITORIAL
Las zarzas aclaran las cosas en los polígonos
Durante muchos años se aseguró en los más variados foros que la ausencia de suelo frenaba la creación de un entramado industrial en la provincia. Eran tiempos de bonanza económica y de ansias municipales para evitar el inapelable éxodo rural. Llegaron fondos y subvenciones que permitieron crear polígonos incluso en muchas ocasiones sin el mínimo estudio de sus verdaderas posibilidades. Y la cruda realidad de esta crisis exhibe hoy en forma de zarzales que la economía también tiene sus normas y que las inversiones buscan algo más que deseos y terrenos a bajo precio.
El mapa de los polígonos industriales muestra hoy un exceso de inversiones estériles y que hoy por hoy tampoco ofrecen opciones de futuro. Aquel empeño en llevar a cada rincón un polo industrial no dio frutos y hoy son muchos los polígonos que permanecen literalmente vacíos frente a los que sí mantienen un pulso económico y un nivel de ocupación al responder a las posibilidades económicas reales.
La guerra entre las autonomías o incluso entre las provincias se ha recrudecido en los últimos años por intentar captar nuevos proyectos empresariales. Las ofertas están a la orden del día en materia de suelo pero también con nuevas fórmulas de bonificaciones para animar a los emprendedores. El mapa del suelo industrial deja hoy en León unos contrastes notables y exhibe en demasiadas ocasiones que el rigor más allá del interés político es importante al plantear las inversiones públicas.