Diario de León
Cristina Fanjul
León

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Los nuevos tiempos de esta banalidad habían llegado ya hace tiempo a la literatura. Los libros dejaron de ser un continente de munición intelectual para convertirse en la vitrina del opio contemporáneo, de ‘novelas’ alucinógenas, de broza perfectamente prescindible cuando no de basura tóxica imposible siquiera de reciclar. Sin embargo, todo es mejorable y la cultura ha llegado a confundirse de tal manera con la vacuidad que no parece haber demasiado sonrojo en unir perlas con gochos (dicho sea con todo el respeto por los cerdos) para acaparar notoriedad o, en el peor de los casos, dinero.

El interés por este dios financiero, amén la multiplicación de contenidos, ha vaciado lo que antes se comprendía como cultura. Los parámetros han cambiado, han girado 180 grados para que nada sea reconocible y al tiempo parezca igual, que cualquiera de nosotros esconde un artista y que todo el mundo puede comprender qué elementos deben darse para parir, ya no una obra maestra, sino un simple producto cultural. Elitista, por lo tanto.

Y todo esto para contarles mi asombro ante el anuncio de un ciclo literario en Molina de Segura, Murcia, donde sin sonrojo han sentado al escritor Michel Houellebecq, sí, sí, ese mismo, con la simpar Megan Maxwell. Si en este punto no saben quién es la susodicha es que no todo está perdido. Megan Maxwell —siento hacerle propaganda— es la versión cañí de E. L. James, o como se llame la archimillonaria de las sombras de Grey.

Que su nombre no les engañe. Megan Maxwell es española y actúa —sola o en compañía de otros— bajo este seudónimo porque lo guiri siempre vende más. Los españoles semos asín , por utilizar las nuevas gramáticas de los best seller eróticos. Así que en Molina de Segura ponen al mismo nivel a Houellebecq y a la señora Maxwell. Supongo que pensarán que los dos hacen literatura de género. Y sí, es cierto. El autor francés utiliza el sexo y la pornografía como el ‘campo de batalla’ para ejemplificar la inédita lucha de clases a la que nos ha llevado este nuevo capitalismo. Hay pocos libros en los que estos temas se traten de manera tan profunda y moderna como Ampliación del campo de batalla y Plataforma . La segunda sólo escribe de sexo y sucedáneos de manera elemental, al peso. Y es que este nuevo mundo nos ha convertido a todos en putas. Y encima, pagamos por el abuso.

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