La A-76 suma apoyos en el Bierzo y desde Galicia
El Parlamento gallego aprobó por unanimidad instar al Ministerio de Fomento a licitar de manera inmediata la A-76. En la moción presentada por el PP —no debe pasar inadvertido que es Núñez Feijoo, reiteradamente reivindicativo e incluso rebelde frente al Gobierno central, quien se lo exige a una compañera del partido, la ministra Ana Pastor, también gallega— se reclama además la inmediata reparación de las dos carreteras (N-120 y N-536) que unen el Bierzo con Orense. Y eso ocurre tras el todavía reciente rifirrafe entre la Junta y Fomento por la paralización de la León-Valladolid, casi en vísperas de que el lunes se cite en Ponferrada la plataforma pro A-76 que reúne a políticos, empresarios y agentes sociales y tres días después de que un camión volcase y, cruzado a lo ancho del vial, obligase a cortar la circulación durante horas.
Hasta ahora ha sido sobre todo la presión ejercida por los alcaldes de las dos comarcas y también por los parlamentarios nacionales lo que ha mantenido viva la reivindicación del proyecto histórico de la autovía A-76. La comunicación rápida y directa entre Ponferrada y Orense es una aspiración tan vieja y una obra tan necesaria como la A-60. Un estudio de Fomento revela que por ese tramo de la N-120 circulan diariamente 8.000 vehículos. Es un argumento de peso, como también lo es la importancia que este vial tendría para la economía berciana no sólo por el flujo del tráfico, sino también por el desarrollo de los servicios y el comercio que Valdeorras siempre tuvo como referencia.