TRIBUNA
¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde?

Estamos acostumbrados, pero no resignados, a visualizar la escena de que lleguen a nuestros municipios y territorios, un rosario de medidas encaminadas a dinamitar paso a paso todo aquello que podría reforzar y contribuir al tan traído y llevado desarrollo del mundo rural y que, a golpe de visita de consejeros, van desgranando misterios, con el fin de recordarnos que vivir de pie es peligroso pues pretenden ponernos de rodillas para suplicar clemencia ante las ignominias que una y otra vez nos van trasladando mediante el boletín oficial.
Quiero hacer memoria de todos y cada uno de estos hachazos que han ido y van dirigidas a este nuestro territorio, madre y fuente de saber, riqueza y, si nos dejaran, desarrollo.
Ha llegado esta semana a León el consejero de Sanidad con la cartera cargada de confetis y medidas, para contentar a toda una corte de espectadores.
Su actitud dialogante, su semblante pacífico y su mirada serena, ¿se acuerdan del cuento aquel del lobo con piel de cordero?, nos informa que hay que reordenar el mapa sanitario (hace 25 años que no se reordena, dice), y nos llena de paz porque él ya lo trae todo ordenado y bien ordenado, no hay que perder tiempo en escuchar a los afectados, en consensuar… vamos a ser eficaces y una vez decretemos ya veremos si después ha lugar a negociar. ¿Conocen ustedes un sistema más democrático?
Esta humilde alcaldesa, cuya única función es trabajar por su territorio y los derechos de sus habitantes, ve como permanente y organizadamente se van intentado demoler en base a decisiones muy poco acertadas y justificadas con palabras resonantes pero hueras.
Transporte a la demanda y transporte público. Este transporte ha sido prácticamente desmantelado en el medio rural, la lucha por mantenerlo ha sido encarnizada y estoy segura que no hemos asistido aún a la representación de la última escena.
Esta reordenación sanitaria no tiene en cuenta una serie de hechos que van a hacer inviable su eficacia: no contempla ni tiene en cuenta un hecho que es clave para entender el deterioro de la asistencia sanitaria, la no sustitución de las ausencias de los profesionales, (incapacidades temporales, descansos post-guardias, vacaciones, otros permisos,…). El consejero ha ordenado que estas ausencias no sean sustituidas sino cubiertas por otros compañeros, ya de por sí muy sobrecargados de trabajo y de carretera. Es sencillo comprender el desconcierto y desorientación a la que se verán sometidos los pacientes, que no saben la hora a la que va a acudir su médico o enfermera, dado que ese día le tocará pasar consulta no se sabe dónde, ni en cuántos consultorios (no importa, esto es el mundo rural). Tampoco importa que su médico o enfermera, ya casi nunca le atiendan. Tampoco tienen en cuenta que la población del mundo rural está envejecida (los jóvenes han sido abocados a la emigración), la orografía, la climatología, los caminos, la soledad y la tristeza de sus gentes, la desidia que sufren.
Señor consejero, habla de la necesidad de una reordenación ya pendiente desde hace años, no le voy a quitar la razón, pero ha empezado la casa por el tejado y sólo va a conseguir, que todo esto sea una bomba de relojería que termine de dinamitar este mundo rural, tan cansado ya de tanta agresión sin fin y cuando no, del olvido.
La financiación per cápita es la más injusta que hay: esto no sólo lo digo yo, su propia compañera de gobierno, Sra. del Olmo, lo aduce como argumento esencial a tener en cuenta en la futura reforma de la financiación autonómica.
Sr. Antonio Mª Sáez Aguado, consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, para ejercer con dignidad dicho cargo son necesarias ciertas cualidades (la competencia, como al soldado, se le supone), a saber: la humildad (opuesta a la soberbia), la honestidad (opuesta a la mezquindad) y la generosidad (opuesta a la racanería, con una visión amplia de las personas y de los territorios sobre los que sus decisiones van a influir).
El desarrollo local/rural es un proceso localizado de cambio social y crecimiento económico sostenible, que tiene por finalidad el progreso de la comunidad y de cada individuo integrado en ella. Para que este proceso pudiera producirse, sería imprescindible que las políticas a desarrollar en nuestra comunidad lo apoyasen y estimulasen.
Sr Sáez, recapacite: ¿cree usted que ha emprendido el camino más adecuado para que este desarrollo pueda producirse? Por favor no nos humille, queremos mantener nuestra dignidad.
Por último, me dirijo a los ciudadan@s y a mis compañer@s alcaldes o alcaldesas del mundo rural: !Cuidado!, porque si hoy no nos rebelamos será tarde cuando nos arrepintamos de tanta ceguera!