PANORAMA
Senador Granados
Por partes. Si la vida te va bien puedes tener, como Francisco Granados declaró en 2011 en el Senado, 510.000 euros, dos depósitos a plazo, un plan de pensiones, cuatro casas, cuatro plazas de garaje y una finca antes de llegar a la política. La lógica hace que nos preguntemos cómo con semejante patrimonio quedan ganas de ir a la política. Granados decía ayer que no tiene ni ha tenido en Suiza un solo euro, pero pronto refrescó su memoria y por la tarde hizo un comunicado en el que reconocía que algún dinerillo puso en una cuenta en Suiza, pero que nada tenía que ver con la política y menos con sus inicios de alcalde Valdemoro, municipio dormitorio de la Comunidad de Madrid en el que un montón de albañiles casposos malamente encorbatados se hincharon a construir adosados. Granados reconoce que tuvo un dinerillo en Suiza entre los años 1996-2000.
Antes dijo eso de que no tenía un solo euro en tierras helvéticas. La broma fácil sería decir que tenía razón, uno no, un millón y medio. Pero más allá de la chanza, el senador-tertuliano del PP debe dar explicaciones a los ciudadanos y a su partido. La cantidad no es el problema. Valdría un euro, solo uno, y la conducta del senador seguiría siendo impresentable. Ya es desgracia que la policía asegure que el ingreso en la cuenta suiza coincida con su llegada a la alcaldía de Valdemoro en un año en el que se construían en España más viviendas que en toda Europa.
Interesa saber si ese dinero estaba en su poder antes de entrar al Ayuntamiento valdemoreño, porque pudiera suceder que lo hubiera ganado como bróker de Bolsa, que es lo que era antes de entrar en política, o bien le llegó estando ya de alcalde. Eso es fácil de comprobar. En cualquiera de las dos circunstancias son comprobaciones simples y llevan a Granados al mismo sitio, a un callejón en el que la única salida está escrita con la palabra dimisión. No le dé más vueltas. El bien del PP ya es lo de menos. El suyo es el que importa, senador.
La historia enseña que alrededor de la patria se esconden cobardes y chorizos. Él sabrá qué entiende por patriotismo. Digamos solo que es incompatible que alguien que convalida leyes que suben los impuestos a los españoles no puede estar sentado donde está si tiene dinero oculto en Suiza. Sorprende que no lo vea y que siga siendo senador hoy jueves.
¿Recuerdan cómo solucionó el PP lo de Bárcenas? Por cierto, senador también. Qué tendrá el Senado, Señor, qué tendrá. Por ley, Granados hubo de declarar su patrimonio al Senado. Si no lo hizo es, además de lo que resulta evidente, un mentiroso. Que se explique. Y que lo haga cuanto antes porque la mierda ha convertido a este país en un muladar que lucha denodadamente por vender su marca en el extranjero. Pobre senador Granados, qué pena que no comprendiera a tiempo que el juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los placeres secretos de la vida. Ay, qué pena