Diario de León
Publicado por
maría j. muñiz
León

Creado:

Actualizado:

Hemos pasado del difama, que algo queda, al recauda, que seguro que mucho queda. En las arcas públicas, que no en los bolsillos de los ciudadanos, aquejados no ya de incontinencia de toda condición, sino de indefensión creciente ante los abusos de compañías de telecomunicaciones, asaltos a factura armada de eléctricas, atropellos de servicios ineludibles en la vida diaria a través de intrincados contestadores automáticos y despersonalización del servicio para dejarnos con el culo al aire, porque no hay a quien reclamar. Ni siquiera a las administraciones públicas, que se han convertido en una pared vertical más imposible de escalar. La indefensión es tal que la impotencia debería tomar categoría de enfermedad profesional para el ciudadano. Pero ¿qué es esto?

Este nuestro afamado Estado del Bienestar es más bien un rodeo del atropello. Nunca sabrá de dónde le viene, pero los servicios de telefonía le volverán loco cuando levante la voz contra sus atropellos; las entidades financieras le reclamarán cantidades indecentes sobre aquella cuenta en la que su abuelo le ingresó el primer Ratoncito Pérez y que usted nunca pudo cancelar, porque para entonces el abuelo jugaba al mus con el roedor en otra galaxia; le cobrarán por una mísera bombilla como si fuera una industria siderúrgica y le dirán que si no le cuadra reclame (en general, al maestro armero); le pedirán que justifique que aquella tierra para la que no valían las hijuelas es suya porque tiene que cotizar los últimos diez años por ella,…

No exagero. Tengo pruebas sobre todos y cada uno de los ejemplos que acabo de poner. Como toda una legión de ciudadanos impotentes y amordazados (las tasas judiciales son un último y vergonzante capítulo).

El del inconcebible céntimo sanitario es el más reciente (no el último, y no céntimo, que son muchos). Más de una década de ilegalidad (y lo que sigue a partir de ahora, salvada con un cambio de nombre y la misma o mayor recaudación) que se traduce en nada para los ciudadanos, y en 13.000 millones de euros que nuestras administraciones se han embolsado a nuestra costa, en tiempos de máxima dificultad económica para todos.

Lo hicieron perfectamente conscientes de que era ilegal, y pidieron que no tener que pagar por ello. Les han condenado sabiendo que no pagarán. El céntimo sanitario no es ni una cosa ni otra. Es un asalto a la razón y a los derechos, un meter la mano en nuestros bolsillos mientras nos esposan las nuestras que no tiene justificación. Por desgracia, tampoco castigo.

tracking