La opinión del lector
Una burla solapada
La ministra de Asuntos Sociales que, se supone que debe velar por los pensionistas, ha anunciado, a bombo y platillo a través de los medios de comunicación y, millones de cartas dirigidas a los pensionistas manifestándoles un aumento para el año actual del 0,25%.
Este ridículo aumento los pensionistas lo consideran insuficiente y que, acentúa su mísera situación de pobreza en la que se encuentran, así como sus familias.
Yo, por mi parte, que soy pensionista, con experiencia y antigüedad, mi pensión para el año actual, me ha sido recortada, perdiendo poder adquisitivo en torno a más de veinte euros mensuales.
Personalmente, voy a cumplir los 96 años, tengo la mente lo suficientemente lúcida como para no dejarme engañar y, darme cuenta del cálculo tramposo, a fin de subirme la retención del 17 al 18%,y supongo que habrá sido debido al aumento del 0,25%.
De ser así, y lo hacen extensivo a todos los pensionistas, el Estado se embolsará muchos millones de euros.
Arcadio Domínguez,
in memorian
El pasado día 12, en «La opinión del lector», salió publicado un escrito firmado por Jacinto Domínguez Martínez, bajo el título Arcadio Domínguez: El buen Pastor . Se detallaban las cualidades —alguna de ellas muy curiosas— que atesoraba el bueno de don Arcadio que lo mismo servía para su labor pastoral de párroco, que no hacía ascos para liderar por unanimidad, como administrador de sus parroquianos, todos los problemas derivados en su día de la instalación, entre otros, del agua potable y de la red de alcantarillado de Pobladura de Pelayo García, sin olvidar sus conocimientos de fontanería y similares. O sea un «manitas».
Quiero poner mi modesto comentario a la vida de una persona bonachona por naturaleza, a quien tuve la satisfacción de conocer y tratar desde junio de 2001. Desde aquellas fechas colaboro de manera voluntaria en la Obra Hospitalaria Nuestra Señora de Regla y lógicamente allí me presentaron al bueno de Arcadio, que era el capellán de esta querida institución.
Siempre que ibas a este Hospital le veías, tanto por la mañana como por la tarde, recorriendo todas sus habitaciones repartiendo consuelo y resignación a todos los pacientes y familiares. Tocado con su impecable bata blanca parecía otro galeno de la casa, pero claro su especialidad ni era la cirugía ni la medicina interna, su tratamiento no necesitaba acudir a la farmacopea. Su terapia era simple: hablar e ilusionar. Era incansable. Todos sus enfermos eran conscientes que, si se necesitaba su consejo, acudía, raudo y veloz, con su carismática sonrisa.
Era muy escrupuloso, lo cual era lógico, en todo lo referente a la preparación de la Misa, tanto en la de diario como en la dominical. Hablando de celebraciones, no me queda más remedio que comentar lo vivido por mí en la tarde del 5 de enero de 2013. En esta fecha yo me encontraba ingresado en la planta tercera del Hospital. A eso de las seis, oí un toque seco en la puerta. No era ni de una enfermera ni de una auxiliar. Aparecieron los Reyes Magos y sus pajes, ofreciéndonos su efusivo saludo, regado de caramelos y bombones, pero inmediatamente, en el pasillo, porque dentro no cabían, había una corte de personas entonando, con las panderetas clásicas, los populares villancicos, bajo la batuta de Arcadio y su acordeón.
El día 3, Nuestra Señora de Regla se nos lo ha llevado. Modestamente lo necesitamos más nosotros, pero el mando.... manda. Seguro que desde el Cielo intercederá por todos nosotros. Arcadio, como sacerdote y como persona, fuiste un ejemplo a seguir. Nunca te olvidaremos.