Diario de León
Carlos Frá
León

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El caso del chaval-árbitro presuntamente??? agredido por un padre ya tiene solución federativa. Los tentáculos de ese ente que lidera Villar en Madrid han encontrado la panacea. Este pasado fin de semana los chicos de todos los equipos leoneses —verdaderas víctimas de las acciones perpetradas por padres y entrenadores, y por qué no, árbitros— se han dado la mano unos a otros antes de empezar los partidos. Se ha aplicado lo que la sabiduría popular explica desde hace siglos con lo de los justos y los pecadores...

La segunda medida es sancionar a los niños del prebenjamín B del Bosco. A estos infantes nacidos en 2006 y 2007 —si no me fallan las cuentas— se les hará jugar a «puerta cerrada» durante los próximos siete partidos que disputen en su campo. Más o menos hasta mayo.

Y la tercera medida, la inevitable tratándose de la Federación, pasa por la calculadora. 600 euros de multa para el Bosco. La misma cantidad que se aplicó al Atlético de Madrid por el mecherazo sufrido hace unas semanas por Cristiano Ronaldo. Es la cruda realidad aunque parezca una broma de mal gusto.

Lo ocurrido con el joven árbitro leonés es muy grave y evidencia un problema terrible que tampoco es nuevo. Pero las soluciones federativas aplicando sus reglamentos resultan bochornosas. Al Bosco, como a tantos clubes de deporte base, les cuesta un riñón literalmente poder pagar cada temporada. Rifas, loterías, sorteos, y en algunos casos cuotas muy onerosas a los padres son fórmulas empleadas para ofrecer a los niños la oportunidad de practicar deporte y disfrutar de algo de ocio saludable.

En esos presupuestos obtenidos a base de mucho sudor hay que incluir las multas que impone la Federación. Cada tarjeta que es enseñada por un árbitro —acierte o no...— conlleva una sanción al club, como cuando no se dispone de las medias del color apropiado o de... todo aquello que establece un reglamento que parece el mismo para los que jugaron el domingo en el Bernabéu que para los chavales de seis años.

Pero eso sí. La Federación se llevará en cuestión de semanas un avión repleto de cargos directivos extraídos de toda la geografía nacional para pasar el verano en hoteles de cinco estrellas brasileños. Toca Mundial y como siempre que viaja la selección allá se van Villar y sus allegados. Mientras, otros harán cuentas para conseguir esos 600 euros con los que se va a solucionar el problema de la violencia en el fútbol.

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