Diario de León

TRIBUNA

Hospital de León, más que un hotel de gran lujo

Publicado por
Felipe Santos Pastrana.
León

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Es una auténtica miniciudad que cuenta con todos los servicios que uno pueda imaginar, donde nunca se cierran sus puertas, no se apaga la luz, la actividad no termina jamás, todo funciona constantemente para atender, cuidar y vigilar la salud de los ciudadanos.

Pero, por mucho que te lo cuenten, es difícil creerlo. Hay que no sólo verlo, sino vivirlo de cerca, sentirlo en propia carne, como a mí me ocurrió cuando llegué allí por mandato de mi médica de familia, Dra. Hernando Román, quien tras un electro urgente me ordenó acudir de inmediato al Servicio de Urgencias del Complejo Asistencial de León.

Es digno de gran elogio, es admirable, contemplar un auténtico ejército de doctoras, doctores, médicos, licenciados, personal investigador y científico, profesionales de enfermería, auxiliares, celadores, todo el variadísimo espectro de profesiones que integran la plantilla que hace posible que cada día funcione el Hospital de León «como un Longines». Además de sus excelentes profesionales, las instalaciones son magníficas y están dotadas con los mayores avances.

Permanecí ingresado casi dos semanas, pero he podido conocer personas que llevan varios meses allí y a quienes se dispensa el mejor trato médico y humano posible y sin reparar en costes. Desde luego, si hubiera tenido que costear de mi bolsillo el importe de mi estancia, intervención y tratamiento, es seguro que habría consumido en trece días los ahorros de varios años.

Por eso, después de vivirlo, creo que es justo dejar constancia y presumir de nuestra seguridad social, sobre todo en su aspecto sanitario. Reitero que este Hospital es como un hotel de gran lujo: buena cama, calefacción, pijama a estrenar y toallas limpias todos los días; desayuno, comida, merienda y cena personalizados, con nombre y dos apellidos para ajustar sin errores la dieta a cada tipo de enfermo. De estos preparados se encarga la Unidad de Dietética y Nutrición junto al Servicio de Endocrinología y Nutrición. Para hacernos una idea: en un mes de treinta días se llegan a servir 22.900 dietas que, teniendo en cuenta que cada dieta es 1 desayuno + 1 almuerzo + 1 merienda + 1 cena, todo ello supone un coste mensual de más de 100.000 euros (más de 16.600.000 pesetas). Ahí se va una parte importantísima del gasto hospitalario anual.

Todo lo que he vivido en estos días, todo lo que he podido ver y hablar con profesionales y pacientes, daría para cubrir todas las páginas de este periódico, sería interminable. El Hospital no sólo sirve para sanar, sino que actúa como lugar de reunión de familias enteras que acuden a visitar a sus familiares enfermos. Y si en algo están todos de acuerdo es en la gran labor que allí realizan en general sus profesionales.

Siempre algún garbanzo malo hay en todo buen puchero, claro, pero esas son contadísimas excepciones. En mi caso, un celador algo «sobrao» y una «cuidadora nocturna» que mejor haría mordiéndose la lengua antes que balbuceando comentarios fuera de tono. Bueno. Garbancitos que no merecen formar parte del puchero.

Salvo eso, achacable sólo a quienes no merecen el trabajo que tienen, el resto de profesionales, la inmensa mayoría, han resultado excelentes. Por eso quiero dar muy sinceras y muy públicas gracias, por todos los innumerables cuidados que me habéis dado, por vuestra profesionalidad y humanidad a la hora de reparar mis averías; todo ello ha hecho posible que hoy me encuentre muchísimo mejor tanto de salud como de ánimo.

Muchas gracias a la Dra. Hernando Román, Dra. Pascual, Dra. Blanco Martínez, Dra. Safír, Dr. Alonso Orcajo, Dr. Isidoro Cano, Dra. Dalía Mª. Ávila, Dr. Pinedo, Dr. Rodríguez García y principalmente a la que me intervino, Cardióloga, Dra. María Luisa Fidalgo; también al personal auxiliar y de apoyo en las Unidades de Coronarias, Hemodinámica; mi agradecimiento a todo el personal Auxiliar Técnico Sanitario y de Enfermería de Palencia y Asturias que diariamente hacen el control de medicación y demás necesidades; también a todo el personal auxiliar y de apoyo en todo tipo de trabajos y servicios.

Gracias a todo el equipo humano que con su profesionalidad y humanidad me hizo llevadera y agradable la estancia allí. Y gracias a los máximos responsables, jefes que dirigen y gestionan el Hospital Universitario de León, que hacen posible que cada día cientos y cientos de personas disfruten de cuidados y atenciones a las que, por desgracia, millones de personas en el mundo no pueden acceder.

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