Diario de León
Publicado por
antonio papell
León

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Como es conocido, la UE y África acaban de celebrar una cumbre cargada de retórica, la cuarta desde el 2000, en que ambas partes han acordado centrar sus esfuerzos comunes en cinco grandes campos (la generalidad y vastedad inabarcable de los objetivos da idea de la inanidad de los acuerdos): la paz y la seguridad; la democracia, el buen gobierno y los derechos humanos; el desarrollo humano; los asuntos globales que afectan a ambos continentes, y el medio ambiente

La cumbre ha incluido también un plan de acción conjunto sobre inmigración, lógicamente arropado por el presidente español. El plan, elaborado con urgencia después de la tragedia de Lampedusa y cuyo objetivo último y principal es conseguir que los africanos dejen de tener la necesidad apremiante de emigrar, se basa en cinco ejes: El primero es el combate del tráfico de seres humanos, una «forma moderna de esclavitud» que afecta a muchos cientos de miles de personas en África. El segundo es la lucha contra la inmigración irregular, y para ello la UE está dispuesta a aportar financiación a los países africanos, aunque de momento no se han precisado cuantías ni procedimientos. En tercer lugar, la UE y África buscarán impulsar y facilitar los canales de inmigración legal. En cuarto lugar, la UE se compromete a reforzar la capacidad de acogida de demandantes de asilo en los países africanos. En quinto lugar, y por último, se tratará la relación entre inmigración y desarrollo

Son muchos rodeos para obviar la verdadera fuente de la inmigración irregular que asciende desde el continente africano y presiona a Europa: como se sugiere en el último punto mencionado, el problema consiste en el subdesarrollo del continente africano.

Lo que no se escuchó en la cumbre UE-África es que no sólo no se avanza en este camino de cooperación al desarrollo sino que, con la crisis, la mayoría de los proyectos en marcha se han suspendido o, como mínimo, se han ralentizado. Los únicos recursos que aplica Europa con cierta dadivosidad son los destinados a la «pacificación», es decir, a combatir el terrorismo que podría alcanzar a Europa.

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