Diario de León

TRIBUNA

En busca del leonesismo perdido

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Es bien sabido que hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la Unión del Pueblo Leonés consiguió ilusionar a muchos leoneses y contagiar la esperanza de que los problemas derivados de la integración de la región leonesa en una autonomía con Castilla, tenían solución. La verdad es que la UPL se ha esfumado, o mejor dicho, la han esfumado unos personajes en los últimos seis años, desapareciendo la ilusión y la esperanza de muchos leoneses. La práctica desaparición de la UPL, unida a la dejadez del PSOE y a la mala fe del PP están consiguiendo llevar a León a la desaparición como pueblo.

Hoy, somos muchos los que nos damos cuenta de que el engendro de autonomía donde nos obligaron a integrarnos, nos está reduciendo a escombros. Por eso muchos echamos la vista atrás en la búsqueda de un consuelo y la ilusión de una esperanza. El trabajo bien hecho en la última década del siglo pasado nos marca la pauta a seguir. No podemos conformarnos con la actuación de los gobernantes de la Junta ni desmoralizarnos por la falta de iniciativas y de pulso de nuestros propios dirigentes porque lo único que conseguiremos es contagiar a nuestros políticos que acabarán por no enterarse de nuestros problemas.

El PSOE es responsable de nuestra integración en una comunidad con Castilla, un hecho contrario a la Constitución española que dice claramente que las regiones tienen derecho a tener su propia autonomía y León, nadie lo duda, fue primeramente un Reino y luego una región bien distinta de Castilla. El PP es culpable de intentar destruir la historia y la identidad leonesa e intentar crear una nueva identidad por decreto: la castellanoleonesa. El PP es responsable de asumir un falso pragmatismo que pretende la búsqueda de unos valores castellanos, excluyendo los valores leoneses. El PP confunde el pragmatismo con la carencia de principios. El PP ha actuado irresponsablemente, manejando con frivolidad la preciosa herencia histórica leonesa, forjadora como nadie de nuestra querida España

Se acercan unas elecciones al Parlamento de Europa. Los leoneses no oiremos ni al PSOE ni al PP dirigir una sola palabra que haga referencia a la región leonesa. Sólo lo hará un humilde y sincero partido leonesista, el Prepal.

Creo que ha llegado el momento para empezar a plantearse la responsabilidad de los propios leoneses. La desorientación de nuestros políticos, su falta de principios y de valores, lejos de desmoralizarnos, nos tienen que motivar para levantar el ánimo y tratar de restablecer una nueva moral que nos evite la caída al abismo al que esta autonomía nos está empujando.

En estos momentos de crisis y de incertidumbre como los que vivimos, sería conveniente estrechar nuestros lazos de amor a nuestra tierra leonesa, buscando la reivindicación desde una esperanza en un futuro mejor. No podemos olvidar que estamos, desde el inicio de nuestra integración en Castilla, siendo atacados inexplicablemente en nuestra historia y en nuestra identidad.

Los leoneses no podemos relajarnos ante la política perniciosa de unos gobernantes inmersos en una pereza intelectual, que están borrando nuestra identidad y nuestra conciencia histórica. Buena prueba de ello es una noticia que circula por diversos medios de comunicación. Se informa que la coordinadora de comunidadleonesa.com se ha tenido que dirigir por carta al Consejo de Estado del Reino de España, pidiendo que rectifique las barbaridades que está cometiendo en sus comunicados sobre Historia de España. Barbaridades como que el Rey Alfonso IX fue Rey de Castilla y que la convocatoria de las primeras Cortes Democráticas de Europa fueron las Cortes de Castilla. Cuando la propia Unesco ha reconocido oficialmente a León como Cuna del Parlamentarismo, resulta que nuestro Consejo de Estado no lo reconoce y se lo endosa a Castilla. En cualquier momento dicho Consejo, seguirá el consejo de Julián Marías, quien dijo «Castilla se hizo España», cometerá la barbaridad de eliminar la palabra España (en algunas regiones esta palabra ya no se pronuncia) y la sustituirá por el de Castilla. Para algunos ambas palabras significan lo mismo.

Ha llegado el momento apropiado para que los propios leoneses empecemos a plantearnos nuestra propia responsabilidad ante el desafío que desde Valladolid tratan de hacer desaparecer todo vestigio de todo aquello que tenga algo que ver con la historia y la identidad leonesa. Para esta tarea de regeneración es necesario recordar aquellos leoneses que hace ya mil años regaron con su sudor y su sangre las tierras de España en busca de su unidad. Ningún otro pueblo español puede presumir de tanto sacrificio como el pueblo leonés.

Esta llamada a recordar nuestra responsabilidad no significa ninguna lucha contra nada ni contra nadie y mucho menos contra el noble pueblo castellano. Es simplemente una lucha por la reconquista de nuestros derechos, unos derechos que nos hemos ganado limpiamente en el transcurso de la historia, unos derechos que nos merecemos, unos derechos que nos reconoce la propia Constitución Española por ser una región española. Bajo ningún concepto puede ser una lucha contra Castilla, pues el pueblo castellano está sufriendo en sus carnes los mismos o similares problemas que nosotros los leoneses Es bueno recordar, que, en el pasado, en los tiempos de Fernando III el Santo, la buena armonía entre leoneses y castellanos dio los mejores frutos de toda la Historia de España como nunca antes se había conocido.

Para recuperar el leonesismo perdido es imprescindible encontrar un guía y la formación de un equipo muy unido en el amor a esta bendita tierra leonesa. Un amor que esté muy por encima de ideologías e intereses personales. Con los documentos medievales auténticos en la mano se puede demostrar sin duda alguna que histórica y geograficamente León no ha sido nunca, ni es, ni será Castilla ni castellana. Nunca, nunca debemos olvidar que el futuro de León está en las manos de los propios leoneses. La Constitución Española avala nuestras decisiones de seguir o salir de esta nefasta autonomía. Si queremos, podemos.

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