Diario de León
Publicado por
MIGUEL Á. VARELA
León

Creado:

Actualizado:

Creo que copiarse a uno mismo no puede ser considerado plagio. Si acaso, falta de capacidad para renovarse. Y si eso fuera delito, la mayor parte de los partidos políticos españoles estarían ilegalizados. Como no es el caso, transcribo un texto propio:

«Esta mañana me han saludado desde la esquina Fernando Morán y Abel Matutes, muy sonrientes ellos. Ignoro los motivos de la sonrisa ya que no veo más razones que las estrictamente electorales para alegrías. Sin embargo, los colorines de la pared me han recordado que dentro de unos días tendremos que elegir a nuestros representantes en el lejano y desconocido Parlamento Europeo, un foro que, mucho me temo, va a ser todavía más lejano y desconocido después de la campaña que ahora empieza y en la que la Unión Europea será un pretexto para colgar más trapos sucios en el tendedero barriobajero en que se ha convertido la política nacional».

«Los despojos de tanta basura acumulada bajo la alfombra del abuso de poder han llegado a todos los rincones del país. Hace unos días, las monjas de un convento de clausura cuyo nombre no viene al caso, me contaron que el Papa ha expresado su deseo de morir en España. «Su Santidad —me dijo la hermana— quiere morir como Cristo: entre ladrones».

«En el mejor de los casos, los candidatos hablarán de ecus, de fondos para el desarrollo, de inversiones en infraestructuras… Pero dudo que a alguien se le caiga alguna idea sobre política cultural, sobre la necesidad de disponer de un cine propio, de favorecer los intercambios creativos, de mejorar, en definitiva, la calidad de vida de los ciudadanos mediante la cultura, un concepto que, al parecer, no se cotiza en ninguno de los mercados electorales».

Son fragmentos de la primera columna firmada por un servidor para este periódico. Apareció el 28 de mayo de 1994, va a hacer ahora dos décadas. Acababa de lanzarse la edición Bierzo y el entonces director del diario, Francisco Martínez Carrión, quiso reforzar la sección de opinión con firmas de este lado del Manzanal. Arrancaba en aquel momento la campaña a las terceras elecciones para el Parlamento Europeo que se celebraban en España.

Han pasado veinte años y cuatro legislaturas europeas. Han desaparecido partidos y candidatos y han aparecido candidatos y partidos nuevos. Nadie se acuerda ya del ecu, una especie de moneda ficticia interna usada hasta la aparición del euro, pocos de Abel Matutes y menos aún de Fernando Morán. Por no acordarnos, a duras penas conseguimos retener que el domingo hay otra vez elecciones para elegir a los próximos verdugos asalariados de los mercados.

Como diría Mafalda, «no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta».

tracking