Diario de León

TRIBUNA

Carbón como garantía de suministro

Publicado por
Alvaro Gómez Aller.
León

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El próximo día 25 de mayo los ciudadanos europeos tenemos una cita con las urnas para elegir a nuestros representantes en el Parlamento de Estrasburgo. En estos días los diferentes partidos políticos que concurren a las elecciones se encargan de transmitirnos la importancia que esta institución de la Unión Europea tiene para nuestra vida cotidiana especialmente señalando el hecho de que una gran parte de las disposiciones legislativas que se aprueban en las Cortes Generales no son más que meras transposiciones de directivas elaboradas en el seno de las instituciones de la Unión Europea.

No creo que sea necesario recordar a los agricultores la importancia que tiene para sus vidas todo aquello que se determina en Europa ya que han podido experimentar por sí mismos la evolución de la Política Agraria Común donde se definen las cuantías de los necesarios subsidios que se perciben por la actividad agropecuaria. Para el resto de ciudadanos de a pie, no es fácil apreciar la relevancia del Parlamento Europeo en nuestro día a día. Sí que se nos ha dicho con anterioridad desde las instituciones que la continuidad de las explotaciones mineras de carbón depende de las políticas que se lleven a cabo en Europa y sí parece, tal y como se comenta, que estas determinaciones en la actualidad implican, debido a la limitación de los subsidios públicos a la actividad, un horizonte muy negro, y no precisamente de carbón, más allá del año 2018.

En consecuencia parece claro que esta legislatura que pronto comienza en el Parlamento Europeo será la última con capacidad para modificar ese horizonte que conllevará, sin lugar a dudas, el cierre de un gran número de las explotaciones que aún subsisten o al menos una reducción dramática de la actividad con lo que ello supone para la economía provincial.

En el viejo debate del carbón reaparece ahora con fuerza un argumento que, si bien era por todos conocido, ha quedado en evidencia como consecuencia de la tensa situación política entre la Federación Rusa y la República de Ucrania y no es otro que la garantía en el suministro energético.

La manifiesta dependencia de un gran número de estados de la UE del gas controlado por la Federación Rusa ha limitado la capacidad de respuesta de la Unión frente a comportamientos supuestamente contrarios al Derecho Internacional.

El temor a una interrupción externa y unilateral del suministro condiciona la política de la UE y trae como consecuencia una pérdida notable de soberanía en la toma de decisiones.

Debemos reconocer que los ciudadanos de la UE no estamos preparados para una interrupción continuada en el suministro y la unión como organización política tiene una vocación de liderazgo en el escenario del mundo globalizado que es incompatible con las eventuales coacciones que en un futuro pudieran llegar por parte de agentes externos menos comprometidos aparentemente que nosotros con el mantenimiento de las libertades y la legalidad internacional.

Con todo ello quiero resaltar la importancia política de garantizar el abastecimiento energético dentro de la Unión Europea lo que sólo se consigue en último término con el autoabastecimiento para el cual, el carbón, como recurso propio de titularidad pública de los Estados, se convierte en elemento indispensable en la composición de las fuentes de energía en Europa.

Por otra parte hecho en falta una respuesta argumentada y claramente expresada a este respecto por parte de los agentes principales del sector y que cuentan con capacidad para ello. Una parte de la ciudadanía tiene la percepción de que hasta ahora, estos agentes han confiado en exceso la consecución de las diferentes prórrogas de los sucesivos planes del carbón a la concienciación por parte de los gobiernos del problema social del cese de las explotaciones.

Todo parece indicar que en esta ocasión la concienciación puede no ser suficiente y se requiere, en mi opinión, una mayor fundamentación técnica, económica y en último término política para poder conseguir negociar en el escenario de las instituciones europeas, un horizonte realmente viable para el carbón mas allá de 2018.

Una evaluación real de los recursos mineros disponibles en el territorio de los diferentes estados, el establecimiento de un mínimo de carbón en la composición de fuentes de generación de energía, el reparto de cuotas de producción entre los Estados y dentro de éstos entre las explotaciones en función de sus mejores características para la explotación atendiendo a la característica de irreversibilidad del cierre de las minas de interior, todo ello en el seno de una Política Energética Común que garantice el autoabastecimiento en la Unión Europea podría ser un posible camino a seguir, que no sé si ya se ha iniciado o si ya se ha cerrado pero, en cualquier caso, sea éste u otro el camino queda mucho por hacer y poco tiempo disponible hasta que se cierre definitivamente el telón o sea que manos a la obra.

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