EDITORIAL: Unas elecciones que invitan a repensar cómo se está haciendo política en Europa
Todos los partidos políticos cumplieron ayer con la tradición y de algún modo buscaron una lectura positiva del resultado electoral. Fue una vez más un ejercicio de funambulismo político porque muy probablemente la lectura más ajustada a la realidad dice todo lo contrario.
Pierden los dos grandes partidos, con un grave retroceso de los apoyos recibidos, y también salen de algún modo derrotados algunos de los que habían augurado que en esta contienda lograrían grandes crecimientos porque al final ha sido una formación nueva, Podemos, la que recoge buena parte de ese voto del descontento.
El resultado registrado ayer en España tampoco puede sorprender a nadie pero en cierto modo debe interpretarse como una invitación a repensar el futuro de la política. Desde hace tiempo están encendidas todas las alarmas sobre el creciente divorcio entre la sociedad y sus representantes públicos, y lo ocurrido en la jornada de ayer puede y debe ser un punto de inflexión para apostar por nuevos caminos que permitan recuperar la vitalidad de una democracia que necesita de más participación de los ciudadanos. PP y PSOE sufren un importante varapalo y deben esforzarse para conectar cuanto antes con la sociedad porque el riesgo de atomización del voto en pequeños partidos con los consiguientes problemas para garantizar la gobernabilidad de las instituciones se ha hecho más próximo que nunca. La ventaja del PP sobre el PSOE aclara pocas cosas y deja todo en el aire para las convocatorias que se avecinan aunque es probablemente Rubalcaba el que sale más tocado y con un escenario complicado para mantener el liderato.
Y en el panorama europeo los resultados no pueden ser más desalentadores. El voto de castigo de este tipo de convocatorias electorales, incrementado aún más si cabe por la crisis, aupa a unos resultados excepcionales a los populistas, a los xenófobos o a los antieuropeístas. Una tendencia peligrosa que de momento no ha contagiado a la política española pero que debe servir de aviso a navegantes.
En la provincia de León el resultado se ajusta al guión. Cumple las tendencias que se están manteniendo desde el comienzo del declive político de Rodríguez Zapatero y deja las cosas muy abiertas para la verdadera contienda, la que en doce meses renovará los ayuntamientos, la Diputación y la Junta. Los movimientos de unos y otros y la elaboración de las listas será determinante para concretar si se mantiene la hegemonía de los populares o si los socialistas empiezan a recuperar el terreno perdido. Tampoco los municipios leoneses son ajenos al riesgo de la atomización del voto. De momento hay mucho camino por andar. El PP debe afrontar la sucesión de Carrasco y el PSOE las consecuencias del proceso de primarias.