AQUÍ Y AHORA
Por el tamaño
El presidente Rajoy ha dicho que vivimos momentos difíciles, lo que no acredita una gran perspicacia, porque lo hemos notado todos. Quizás los que menos lo han advertido son los que se han llevado el dinero fuera de España. También el señor presidente ha avisado a CiU de que no es el momento de «política pequeña», pero ha omitido decir cuál es la grande. Don José Ortega y Gasset, primer filósofo de España y quinto de Alemania, según mi amigos Evaristo Acevedo, que escribía en La Codorniz, se murió convencido de que la política es «una tarea desalmada», después de entregarse en cuerpo y alma a ella. Antes, Shakespeare, había dicho que la política está por encima de la conciencia y mucho antes Platón aconsejó que no se tomara parte activa en esa cosa. ¿Qué debemos hacer los damnificados? El todavía Príncipe ha prometido defender la unidad y diversidad de nuestro país y el todavía Rey, don Juan Carlos, se ha quitado de en medio. A Rey vivo, Rey puesto. Desde que Sonny Liston abandonó en el sexto asalto ante Cassius Clay no me había interesado tanto una retirada. Sé que la vida sigue siempre, ganándose la vida como puede, pero me mosquea la insistencia en eso de que ha sido el mejor momento para ceder los tratos. La mayor parte de ellos están desportillados. ¿Quién se cree que el empleo viva la mejor etapa desde el año 2005? Entonces los parados tenían un remanente y, sobre todo, tenían esperanza de que el paro no fuera tan largo. Hemos vuelto a las andadas cuando a muchos no nos queda camino por recorrer. Pido perdón, humildemente, por mi escepticismo. No me creo las promesas porque los prometedores me han decepcionado en múltiples ocasiones, no porque yo no sea bastante crédulo. Dicen que la fe consiste en creer lo que no se ve, pero también puede llamarse así a creer en lo que nunca se verá, como la política grande y la política pequeña.