TRIBUNA
Buenas noticias

Hace ahora tres años que por decisión de los ciudadanos tomé las riendas del tercer municipio de la provincia, con gran ilusión y sentido de la responsabilidad, aún a sabiendas de la difícil situación por la que pasaba San Andrés del Rabanedo. Desde el minuto uno pude comprobar que la coyuntura era mucho más complicada de lo imaginado.
Miles de facturas sin pagar, miles de proveedores sin cobrar (algunos desde tiempos inmemoriales), más de 1.500 procedimientos judiciales abiertos, una situación generalizada de desgobierno y, en general, de quiebra técnica que dejaba un municipio con muy poco futuro (riesgo importante de impago de nóminas), con una deuda contabilizada que superaba los 78 millones de euros y unos desfases presupuestarios que han alcanzado, según a que ejercicio presupuestario nos refiramos, hasta 12 millones de euros.
En el terrible horizonte estaba la intervención como única vía de escape. La intervención hubiera traído consigo de facto y de manera automática unos 150 despidos y el equilibrio presupuestario inmediato con subidas de impuestos y tasas en porcentajes escandalosos. Todo ello fruto de la desastrosa gestión de más de 16 años del Partido Socialista, con don Miguel Martínez y doña María Eugenia Gancedo como cabezas visibles.
Con estos antecedentes, y con grandes dosis de optimismo e ilusión, nos pusimos a intentar gestionar, tomando decisiones duras, de mucho calado y trascendencia, municipalizando servicios, resolviendo contratos que entendíamos eran perjudiciales para los intereses generales del municipio y con medidas de austeridad, teniendo siempre presente que el fin de la existencia de un Ayuntamiento es prestar servicios a los ciudadanos. Aquí hay que poner de manifiesto la colaboración y ayuda inestimable que hemos tenido del Gobierno central del Partido Popular y de la Junta de Castilla y León, en todo momento implicados e interesados por la situación del municipio y por cómo salir adelante con el cumplimiento de los compromisos.
Transcurridos estos tres años, podemos decir con orgullo que este equipo de gobierno del Partido Popular ha conseguido anular el desfase existente, hasta el punto que en la liquidación del ejercicio 2013, se recoge ya el equilibrio presupuestario, algo que no sucedía desde hace más de una década. Hemos mantenido los puestos de trabajo, hemos refinanciado a través de los planes de pago a proveedores la deuda comercial, evitando con ello el cierre de empresas y despidos de trabajadores las mismas, hemos mantenido los servicios de una manera digna y hemos pagado las nóminas. Y ello, hasta la fecha, sin subidas de impuestos por decisión municipal y sin incremento de tasas, algunas sin actualizar desde el año 1996, a pesar de los mensajes intencionados, cargados de informaciones no veraces y que intentan confundir a la ciudadanía que se hacen correr por las redes sociales.
Hoy todos los ciudadanos de San Andrés del Rabanedo pueden comprobar lo manifestado. Todo esto para cualquier ciudadano que conociera la situación del Ayuntamiento de San Andrés a fecha 13 de junio de 2011, era prácticamente imposible de creer.
Es por ello que no puedo por menos que hacer una reflexión. ¿Qué han hecho la mayoría de los grupos de la oposición durante estos tres años? Pues humildemente creo, con sinceridad, que muy poco o nada, salvo intentar poner piedras en el camino y palos en las ruedas. Sólo una única idea es constante en el denominado tripartito (PSOE, PAL e IxSA), que el alcalde dimita, que se vaya, aprovechando incluso el momento sugieren que abdique... Esta es la única propuesta realizada en los últimos tres años. Y ello me provoca una serie de reflexiones: ¿Qué pretenden? ¿Qué intereses defienden?, ¿cómo estaría este Ayuntamiento si hubieran entrado en el gobierno como intentaron por todos los medios?
La última actuación es una muestra más de las intenciones que tienen. El pasado viernes, con ocasión de la celebración del Pleno Extraordinario para aprobar el nuevo Plan de Ajuste con las nuevas condiciones que permiten dar viabilidad al Ayuntamiento, y lejos de valorar la importancia de las medidas a aprobar, ni siquiera permiten el debate y la votación, entendiendo no ser urgente. Como excusa peregrina argumentan la ausencia del alcalde, quien tenía compromisos importantes adquiridos con anterioridad, y cuya presencia era irrelevante puesto que de no aprobarse en Pleno, como era lo previsto, se aprobaría en Junta de Gobierno. Es todavía más sangrante si quien protagoniza tal estrategia es precisamente quien causó la situación que obliga a aprobar los planes de ajuste.
Para finalizar permítanme transmitirles mi optimismo en que las cosas va a ir a mejor cada día, porque están hoy mucho mejor que hace tres años. Hemos puesto los pilares necesarios y tenemos que continuar en esta línea para conseguir que San Andrés sea lo que nunca debió dejar de ser.