PANORAMA
Al escondite
Se buscan apoyos para que don Juan Carlos sea aforado en un mes, o sea, que corre prisa y hay que aprovechar una ley del sector público que aún está en plena tramitación. Es de desear que la encuentren pronto y que nos aproveche a todos los comensales que nos aprestamos a digerir una nueva época. Los españoles tenemos buenas tragaderas y nos disponemos a esconder algunas cosas que no nos enorgullecen para exhibir otras meritorias. No somos masoquistas, aunque no seamos todos monarquistas.Es necesario seguir adelante, entre otras cosas porque no hay caminos laterales. El Gobierno va a bajar los impuestos a costa de arriesgar el recorte del déficit y esa decisión nos alegra, aunque enfade a Bruselas.
Habrá cerca de 1,6 millones de compatriotas que dejarán de pagar por su renta, sin contar a los parados a los que no se les puede arrendar sus ganancias porque no ganan nada.
La contrarreforma va despacio, pero si echamos una ojeada al mundo no estamos tan mal como decimos. Hay en este planeta ininteligible más de 50 millones de refugiados. La cifra es la mayor desde la por ahora II Guerra Mundial. ¿Cuántos hectólitros de agua mineral sin gas se habrán bebido los asistentes a las conferencias en pro de la paz? Cervantes, que era un excombatiente y que nunca pagó la Seguridad Social, ya que no estaba inventada en su época, dijo de la paz que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida. ¿Tienen paz los que huyeron de la guerra en Siria? Para ver venir el lobo creen que se ha hecho vegetariano y que no hay que temer nada de él. El problema de los refugiados es que ya no quedan lugares para refugiarse: los han ocupado otros que huyeron con anterioridad.
Nietzsche, antes de volverse majara total, dijo que sólo podríamos comprenderlo si estuviera hecho por nosotros, pero nos lo dieron hecho.