Diario de León
Publicado por
MANUEL ALCÁNTARA
León

Creado:

Actualizado:

Tenemos menos compatriotas que hace dos años. Unos porque se van y otros porque no les dejan venir. Después de la horrible Guerra Civil, también llamada triunfal, disminuyó mucho el número de personas que andaban por la calles: unos habían muerto y otros no podían caminar porque estaban encerrados. Urgía restablecer la cifra de contribuyentes y se premiaba a las familias numerosas. Donde ayunan tres, pueden ayunar cuatro. El trámite para traer una nueva persona al mundo siempre ha sido placentero y no requería estímulos oficiales, pero se recompensaba a las parejas más laboriosas y cayó en desuso la fervorosa negativa que Anatole France puso en boca de su liberal protagonista, que le pedía a la Virgen, llena de unción: «Tú, que concebiste sin pecar, haz que yo peque sin concebir». En aquel tiempo urgía tener una prole cuantiosa para reemplazar a los que cayeron y a los que no podían mantenerse en pie de guerra, pero han pasado muchos años y el tiempo, «que todo lo destruye», ha construido otros afanes. Ya se sabe que el tiempo nunca se está quieto, ni siquiera en los relojes parados. Se nos están marchando los emigrantes, en vista de que aquí tienen poco que hacer, como no sea hacer bulto.

Quienes llevan la cuenta de la gente que sigue fumando y de los que han decidido una vez más dejar de fumar, aseguran que la población española ha bajado en más de 310.000 personas en los dos últimos años. Naturalmente, lo que más ha influido es la crisis económica, que digan lo que digan los que han sido sus promotores, no se le ve el final. Incluso los «hijos de la ira» tienen menos hermanos. Los españoles somos cada día menos, sin contar catalanes, que no desean serlo. Todo parece indicar que nuestra aspiración colectiva es no crecer ni multiplicarnos. El caso es que somos cada vez menos, pero lo compensamos teniendo cada vez más mala leche.

tracking