EL GALLO
Don Pelayo queda otra vez desarmado
El rey que inició la Reconquista, el mito fundacional de España, no tiene corona, ni espada. Don Pelayo ha vuelto a quedar desarmado apenas un año después de la última batalla con el vendaval. El monarca astur luce en su atalaya del Arco de la Cárcel con el brazo en alto pero sin nada en la empuñadura como consecuencia de un nuevo percance. La escultura tallada en piedra caliza de Boñar por el artista leonés Valentín Yugueros se colocó en Puerta Castillo en abril de 2007 para sustituir a la talla original, que había resistido desde 1759 hasta 1997 y que ahora se encuentra en el centro de oficios para proceder a su restauración completa y posterior exposición. La apuesta por colocar una espada de aluminio, más ligera y sin los inconvenientes que causa la oxidación para el soporte de piedra, se ha demostrado que no funciona con las rachas de viento y las inclemencias del tiempo, que obligan ahora a que las brigadas municipales de patrimonio tengan que idear un nuevo elemento con el que recordar lo que, desde aquella de Covadonga, gritan los astures cada vez que tienen ocasión: ‘esto es España y lo demás tierra conquistada’. Pero para eso Don Pelayo necesita una espada, que queda mucha guerra que dar.