EDITORIAL: Un Camino abierto al desarrollo
El Camino de Santiago supera los cien mil peregrinos en los seis primeros meses del año, más de un 7% por encima del pasado y lógicamente por debajo del récord alcanzado en 2010 —272.135 peregrinos en doce meses—, el último Año Santo. No volverá a serlo hasta 2021, con previsible nueva avalancha. En cualquier caso, es todo un fenómeno turístico que en el último decenio ha hecho caminar por esa avenida de Europa a 1,7 millones de peregrinos que, al margen de otras connotaciones de tipo religioso, son actores de un flujo intercultural y, claro, también económico, con gran repercusión en la provincia. Un extraordinario potencial en cuyo desarro-
llo no conviene descuidarse.