MARINERO DE RÍO
42 años
Ha debido de quedar niquelada. Me refiero a la apertura del plazo de información pública para que Los Barrios de Salas se conviertan en Bien de Interés Cultural, 42 años desde que el expediente se incoase por vez primera, aún con tito Paco al frente del tinglado. Sí señor. Muy bien. Con un par. Las cosas no se pueden hacer a tontas y a locas. Tomaos vuestro tiempo, ¿eh?, sin correr. Sin apechugar al obrero. Poco a poco y con buena letra. Que si no, pasa lo que pasa. Que van endrogaos con las amotos y luego suceden los incidentes, decían en Requejo. Y también hay que ser un poco comprensivo, coño. Hay que ponerse en situación. Venga, deja eso que ya es la hora del café. O: salgo un momento que tengo a los escayolistas en casa. O: vaya un disgusto, se me puso enfermo el canario, agarró el tifus palúdico, me marcho a toda prisa, pero esto está casi acabado, ¿eh? Y así sucesivamente.
Clamamos por la conservación de la arquitectura tradicional, del mantenimiento impecable de núcleos que sirvan de bandera y anclaje y se conviertan en fuente tanto de atracción viajera como de sano orgullo local, pero con un gobierno autonómico capaz de actos como éste, la cosa se hace más difícil que hacer gárgaras con talco.
Con esa pasmosa celeridad, con esa ejemplar preocupación por el patrimonio y por el medio rural de la que viene haciendo gala la Junta, continuaremos así, asombrándonos cada vez que pasemos a otra comunidad y con una mezcla de admiración y dolor contemplemos pueblos de perfiles hermosos y homogéneos, monumentos con guías y con horarios, letreros en el idioma local —o al menos que ilustren sobre ciertos topónimos lingüísticamente significativos, como en Cantabria—; o sea, signos de cuidado, de mimo, de trabajo, de conocimiento, de cariño por lo propio.
42 años son muchos años e inmuebles importantes como la Casa de las Carralas, en Villar de los Barrios, fue pasto del abandono y la ruina. Y sin enseñas repulidas como las que deberían ser villas como ésta, ejemplo para sus comarcas, y sin planes urbanísticos adecuados, los pequeños pueblos acaban hechos lo que son hoy: guiñapo, telar y silencio.
42 años. Estarán orgullosos.