EN BLANCO
Avelino el boss
No es por una mera cuestión de amiguismo, que también, pero les juro sobre un montón de Biblias que el gran acontecimiento cultural del verano es el libro Habitación en Europa , primera obra de Avelino Fierro que ha sido debidamente comentada en los medios. Corrían mil rumores sobre el poderío literario de este hombre imbuido de una extraordinaria sabiduría humanística y que, quizá por deformación profesional, se comporta siempre a la manera de los justos. La leyenda urbana asegura que el fiscal Avelino es un buenazo por definición, cuestión que no discuto pero a la que me gustaría añadir algunos matices, ya que tenemos varias cosas en común. Nacimos en el mismo año, ya casi en el Pleistoceno, padecemos idéntica alergia hacia los telefoninos y demás cacharrería digital, aparte de compartir un corazón blanco y merengón, dicho sea en términos futbolísticos, que nos lleva a gozar con cierta vena sádica, y aquí cuestiono su legendario buenismo, cuando los rivales perjudicados visten de colchonero o de blaugrana.
Dicen que el arte es uno mismo, algo constatable en una obra que, en primer lugar, da testimonio de sí mismo, de una persona sofisticada y con muchísimas lecturas que ha decidido regalar a los lectores tanto sus vagabundeos mentales como sus experiencias espirituales. Escrito a medio camino entre la opinión motivada y el razonamiento deductivo, se trata de un libro repleto de gentes y de palabras, propias como ajenas, que despliega todo un ejército de ideas impregnadas de belleza estética y moral, pues además nos señalan la verdad. Algo necesario en tiempos como el presente, cuando estamos más hundidos que el Titanic y precisamos de un urgente rearme cívico y ético. Contra los filibusteros del pensamiento surgen gentes como Avelino Fierro, cuya insobornable apuesta desprende magisterio. ¡Olé por el boss!