Diario de León
Carlos Frá
León

Creado:

Actualizado:

Lo ocurrido en Vega de Infanzones saca a la luz muchas de las vergüenzas de la administración. Resulta que una sentencia del 25 de abril —va camino de cuatro meses— aún no ha sido notificada al Ayuntamiento a pesar de que incluye una pequeña salvedad y es que inhabilita a su máximo responsable durante los próximos ocho años y medio. Y también resulta que es el propio alcalde Máximo Campano, tras conocer su condena por irregularidades urbanísticas, el que envía su renuncia al cargo pero la falta de una secretaria municipal impide durante casi un mes que ésta se tramite. Pero ahora, haciendo bueno lo de «vuelva usted mañana» todo queda en el aire hasta que la Junta Electoral comunique quién es el sustituto —el que estaba en la candidatura que se hizo publica en el Boletín de la Provincia, salvo renuncia explícita— para a su vez convocar un Pleno de toma de posesión, otro de elección de alcalde... Con lo que casi mejor dejarlo todo para pasado mañana...

Las instituciones están sacando pecho últimamente sobre su capacidad para racionalizar y agilizar la administración. Quizás estén dando pasos pero la verdad es que es para pensárselo.

Y en este caso de Vega de Infanzones llama la atención la capacidad que tiene un alcalde para actuar con impunidad sin que nadie logre parar sus desatinos. Según la sentencia firmó hasta siete decretos en los que «se apartó de la legalidad urbanística», eso sí, ignorando todos los avisos del arquitecto municipal y del secretario del Ayuntamiento que en sus informes cuestionaban abiertamente sus acciones.

Parece que con todo esto sobre la mesa es complicado defender las instituciones y las administraciones españolas. Pero sí es fácil de entender lo que dicen las encuestas, que una creciente mayoría siente desapego hacia todo. Y ya son más del 20% los que defienden la eliminación de las autonomías.

Pero parece que eso no interesa. Nadie pide ese referéndum porque quizás salga mal y se empiecen a eliminar sillones, coches oficiales y puestos para dar y tomar. Todo se resuelve con la decisión de si somos un Estado federal o no, o la de si queremos ser monarquía o república. Y todo apunta a que con el fin del bipartidismo llegará el santo advenimiento de la pura democracia. Y no hablemos de quienes se ven presos de un Estado al que ahora arrancarán una mejor financiación autonómica. Eso, nos dicen, es lo que queremos votar mañana en referéndum.

tracking