EDITORIAL
El modelo productivo apenas logra cambios
Durante los últimos años y de manera especial desde que comenzó la crisis se ha reiterado hasta la saciedad que España necesitaba un cambio de su modelo productivo. Aquí, en la economía local, también ha sido citado este asunto por todos los expertos como una de las prioridades para conseguir recuperar el pulso económico.
Y lo cierto es que todo se ha quedado en un tibio empuje de las empresas centradas en las tecnologías de la información porque de nuevo son sectores tradicionales como el comercio o la agricultura los que acaparan buena parte de la iniciativa empresarial leonesa. Incluso reaparece la construcción como fórmula importante de autoempleo para la realización de pequeñas obras.
La realidad es tozuda y evidencia con rotundidad que en la economía leonesa las oportunidades son limitadas. Más allá del sector agroalimentario y todo lo derivado del turismo —incluido el comercio o la hostelería— es singularmente complicado que pueda desarrollarse. Es verdad que hay algunos productos industriales en marcha relevantes y que los centros de distribución de mercancías se han consolidado, pero en estos momentos se hace más fundamental que nunca la apuesta por los autónomos, tanto a través del autoempleo como por su capacidad para crear puestos de trabajo. Hoy tres de cada diez autónomos contratan ya empleados. Esa es la realidad de una economía en la que el modelo parece que sigue sin encontrar nuevas vías.