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Grandes rebajas
La propuesta del ministro de Justicia supera a la de los más conocidos almacenes, que dentro de unos días competirán en ofrecer ventajas y más ventajas, a cual menos aprovechable. Alberto Ruiz-Gallardón, que es el más inteligente de nuestros hipócritas, incorporará en el proyecto de reforma de Ley del Poder Judicial la reducción de aforados. Quienes han tenido la santa paciencia de contarlos dicen que en España hay 17.631. Demasiados impunes. Casi tantos como intocables en algunas ciudades de la India. El noble propósito del ministro es reducirlos sólo a 22, para salvar algunas coronadas testas y otras adyacentes. Eso sí que es una rebaja grandiosa. Ojalá el señor ministro se salga con la suya, que es la de casi todos los que le acompañamos en ese sentimiento. Los privilegios, para serlo de verdad, deben tener pocos usuarios.
Si el abuso afecta a muchas personas irrita incluso a las decentes que nunca aspiraron a gozar de ese fuero absurdo que desmiente, una vez más, que todos seamos iguales ante la ley, excepto los que la hacen. Como en todos los naufragios se salva alguien, el aforamiento se mantendrá para los presidentes de Gobierno, de las autonomías, de las Cortes y de los Tribunales Supremo y Constitucional. Una minoría indudablemente selecta, aunque no la haya seleccionado Del Bosque, que es el que sabe de eso.
Está claro que nuestros políticos tienen que cambiar de partido para mantener sus ideas o bien se ven obligados a cambiar de ideas si quieren mantenerse en el mismo partido. Gallardón confiesa que «en España ha habido corrupción en un grado inaceptable», pero omite decir hasta qué grado la corrupción puede ser aceptada. Sin duda es un problema de pesos y medidas. En Alemania y en el Reino Unido no existe la figura del aforado, así que le es imposible acortar su número. No podrán seguir nuestro ejemplo, para una vez que se lo damos.