CORNADA DE LOBO
Euskadi... ¿real?
Traigo de Fuenterrabía un recuerdo muerto... y de San Sebastián ( San Sestabién casi siempre), una puesta de sol jubilosa... en la Concha, por supuesto.
Era lógico que se me muriera el recuerdo de Hondarribia, tenía ya treinta años, el tiempo que tardé en volver a la más coqueta de las villas vascas... pero allí se puede decir que parieron los montes y sitiaron con casas las laderas y el pueblo desfigurando la imagen que me llevé hace tanto tiempo, hoy devorada por el voraz urbanismo que lo infló todo en estas décadas... pero tiene Fuenterrabía una ciudadela fortificada donde modas y arquitecturas picudas nunca pudieron entrar, un casco antiguo de fascinante guapura bien conservada... ahí no había muerto mi recuerdo, nada parecía cambiado aunque fuera rehabilitación reciente... es lugar ameno de recorrer sólo a pie, manda la cuesta y todo es calle estrecha de mucha balconada y colorido entre piedra labrada y casón popular.
Pero el puerto... ¡la desfiguración!... ya no es de pescadores, sino pantalán de embarcación deportiva, como casi todos los puertos cantábricos, pantalanes aquí y allá, todo pantalán... se ve que ahora se pesca mejor tierra adentro que en el mar... ¡adiós, viejos arrantzales con galernas en Gran Sol!... son veleros, yates o lanchones de los vascos que hicieron pasta todos estos años y han de lucir ahí su rango, aunque algunos ya se ven sin uso o descuidados, que allí la crisis también muerde y los hay que ya no pueden con la risa o el alarde, o sea, lo que dice Antón: andan mejor de rodillas que de dinero .
En Donostia vimos porrón de guajes con camiseta de la Real, claro, y comentamos su escudo, ¡es una declaración monárquica total!: un balón lleva puesta una gran corona real y la bandera del club arropa este idilio... uy, ¿no es ahí donde silban a los reyes y queman símbolos reales?... y en la futura nación de Euskadi ¿cabría monarquía y ser reino como antiguamente?, porque todavía hay allí mucho monárquico y requeté y carlistas a maza, sin contar el montón de títulos nobiliarios y la vieja aristocracia de Neguri... ja, tendría su gracia un lehendakari con corona y diciendo «la reina y yo».