AL TRASLUZ
Presuntos perfectos
Podemos tiene como logo el círculo, símbolo de su voluntad asambleísta. «Más perfecto que el círculo de Giotto» se dice en Italia. El papa Bonifacio VIII le pidió al pintor florentino una prueba de su virtuosismo artístico y éste, que debió de ser algo subido de ego, le mandó tal figura geométrica plasmada con un único trazo. Nosotros tenemos una expresión similar: «Más chulo que un ocho». Los diseñadores de dicho logo han evitado la odiosa perfección, dando al suyo un triple temblor. Según Pablo Fernández, cabeza visible en León de Podemos, una de las principales diferencias de su organización con los partidos es que carecen de «estructuras férreas». En cambio, a muchos ciudadanos tales estructuras les agradan porque son sólidas. Lo que no les gusta es ser golpeados por ellas. Un primo mío estuvo tres meses escayolado porque le atizaron con una estructura férrea. A mi entender, Fernández abusa en sus intervenciones el término descalificativo «casta», ya convertido en coletilla por su líder. Sin duda, haberla... hayla. Pero no se puede meter a todos los políticos en un mismo saco, con simplón maniqueísmo. ¿Todos son casta salvo ellos? Nadie es el círculo de Giotto. La propia Tierra es una circunferencia achatada por los lados. Con sabia humildad, renunció a la perfección.
En cambio, acierta Podemos en su apuesta porque el ciudadano común debata de política, desde hace años tan alejado de ella como Paquirrín pueda estarlo del Espasa. Sobran castas y casposos, pero cuidado al designar las etiquetas. Cuidado con los expendedores de purezas. Hay muchos concejales y diputados dando a diario lo mejor de sí mismos. Muchos que han arriesgados sus vidas por sus convicciones democráticas. Muchos que la perdieron. Un respeto. Lo arbitrario es la antesala de lo dictatorial.
Quizá, detrás de Podemos hay una estructura más férrea de la que admite Pablo Fernández, seguro de que con buena intención. Todo parece diseñado con frialdad geométrica. Quizá sin compás, pero con escuadra y cartabón. Por fortuna, la política no es una ciencia, aunque se imparta como tal. Y no hay círculos perfectos. Lo diga Giotto o Leticia Casta. Por cierto, una belleza casi perfecta que supo rectificar a tiempo.