Unidad de acción para salvar Pajares
La obra de la variante ferroviaria de Pajares es una de las más complicadas de cuantas se han puesto en marcha en Europa en los últimos años. Y buena prueba de ello es la grave situación técnica en la que se ha sumido y que ha desembocado en que la inversión se haya multiplicado de manera muy notable para solventar el problema de los acuíferos.
Dejando al margen si se hicieron o no todos los trabajos previos necesarios antes de comenzar las obras para evitar sorpresas como la generada por esa entrada de millones de litros de agua, se hace imprescindible en estos momentos un ejercicio de pragmatismo. Los debates sobre lo que se pudo hacer antes de iniciar las labores con las tuneladoras ya no sirven. Lo importante es conseguir una solución para que no caigan en saco roto esos miles de millones de euros invertidos en una variante que debe hacerse realidad cuanto antes.
El trabajo en Pajares precisa desde ya la máxima colaboración de todas las instituciones porque ya no serían aceptables más fracasos. La voz de alerta de la Confederación Hidrográfica del Duero debe tenerse en cuenta. Las obras deben completarse en los dos arroyos que envían sus aguas hacia los túneles antes de que comiencen las lluvias del otoño porque en caso contrario se volvería a generar una catástrofe ecológica y un notable retraso en el proyecto.
La acumulación de errores en esta gigantesca obra ferroviaria es tan grave que ya no pueden producirse nuevos tropiezos. Las administraciones deben establecer cuanto antes un plan concreto y activarlo para acabar con tanto desa-tino. La constitución de un ente pluriinstitucional al estilo de los gabinetes de crisis probablemente estaría justificado en una situación tan gravosa como la que se está viviendo en Pajares. El dinero público no puede seguir gastándose si no hay visos de una realidad eficaz.