EDITORIAL
Un déficit de plantilla que no debe perpetuarse
La queja de los funcionarios de prisiones sobre las carencias en materia de personal que sufre el centro penitenciario de Villahierro se repite desde hace demasiado tiempo. Y lo más llamativo es que no se trata de una demanda que afecta únicamente a esta prisión provincial ni tampoco es novedosa.
Cada año, cuando llega la fiesta de la Merced —patrona de estos trabajadores públicos— se repiten las quejas por el déficit que existe en la plantilla de Villahierro, un problema que no puede perpetuarse porque las situaciones de precariedad sólo son admisibles cuando existe un problema concreto que así lo justifica y siempre como un conflicto de carácter temporal.
Los sindicatos propone cerrar dos de los módulos existentes en Villahierro a la espera de que el Gobierno ofrezca una solución definitiva. En estos momentos cifran en 70 los funcionarios necesarios para que se pueda actuar con normalidad en la prisión provincial y, lo que es más importante, con unas garantías de seguridad que nunca deberían estar en cuestión. En el día a día de una cárcel como ésta existen unos servicios de seguridad que son esenciales y que no puede relajarse porque en caso contrario pueden desencadenarse incidentes graves.
El Gobierno y en concreto el Ministerio del Interior no están para muchas celebraciones en este día de la Merced con este problema que existe en varias prisiones. Urgen soluciones porque no puede verse como normal lo que debe ser excepcional.