Diario de León
Publicado por
Javier Fernández Arribas
León

Creado:

Actualizado:

No se puede bajar la guardia con los terroristas, y, mucho menos, con los criminales islamistas del autodenominado Estado Islámico que utilizan las tácticas más bárbaras y repugnantes para sembrar el terror y enriquecerse. Causa cierto estupor comprobar que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, justifica la situación actual de caos y violencia en Siria y en Irak porque las agencias de inteligencia subestimaron la fuerza de esta banda terroristas.

Hasta el punto de que hace pocos meses, Obama decía que si alguien se ponía la camiseta de Koby Briant no significa que pueda jugar en Los Ángeles Lakers. Mira por donde, ahora, estos aprendices de jugadores de baloncesto no sólo juegan a nivel de NBA, sino que traen en jaque a toda la comunidad internacional porque han tenido en Siria, durante más de dos años, su gran campo de entrenamiento y de reclutamiento de miles de milicianos, no sólo de países árabes y musulmanes, sino también europeos, australianos y de muchos más países del mundo.

Han utilizado técnicas de propaganda modernas, con expansión en las redes sociales, y con un discurso que utiliza la debilidad de las principales potencias, de sus enfrentamientos por disparidad de intereses, de las consecuencias de la crisis económica y de la mediocridad de la mayoría de los dirigentes políticos internacionales.

Los criminales del EI —que por cierto habría que evitar caer en su estrategia propagandística porque ni son Estado; ni son islámicos, porque el Islam es paz y sólo unos cuantos grupos de criminales aprovechados malinterpretan el Islam para su propio beneficio—; han sembrado la barbarie contra toda persona que no haga lo que ellos imponen. Da igual que sean musulmanes, cristianos, judíos o hindúes, su estrategia del terror persigue conseguir los beneficios del petróleo. Obama es consciente de la amenaza que significa un reto para toda una generación, una percepción que debe ser compartida por todos porque nadie en el mundo está libre de los ataques de unos criminales que se retroalimentan en el caos y la violencia. No es fácil luchar contra ellos porque hay resistencia a penar los indicios pero las dudas pueden resultar fatales.

tracking