AL TRASLUZ
El aventurero feliz
No hay más que ver a Jesús Calleja para percibir que disfruta subiendo tanto a un primero como a un ático sin ascensor, aunque quizá no con la misma intensidad. Acaba de presentar en León su libro «Si no te gusta tu vida, cámbiala». Lo diré desde el principio: me encanta nuestro paisano. Hay personas que viven grandes acontecimientos y se aburren, pues no logran percibirlos como tales; en cambio, él no se aburre nunca porque su territorio es la felicidad. Todo lo convierte en emoción intensa, sea adentrarse en una gruta submarina o quitarle el envoltorio a un cd. La aventura es él mismo. En estos días le he escuchado por la radio decir que el humor es uno de los pilares de su vida, el escudo contra los proyectos que no salen o fracasan, pero que también le sirve para llevar con humildad los conseguidos. Se quita importancia para dársela al reto mismo y a quienes le acompañan para afrontarlo. ¿Podemos cambiar nuestra vida? El mero deseo de desearlo es un primer paso, pues todo lo esencial transcurre en el corazón. ¿Hay odisea más grande que crecer y partir a buscar el amor, lo halles o no, se te hunda la nave o llegues a buen puerto? Comparado con tal camino de peligros, merendar sobre cocodrilos resulta algo así como ir a por el pan a la tienda de la esquina. Calleja ha comprendido que la aventura exterior no puede estar desvinculada de la interior, o sea, de ser buena persona. Por ello ríe, tanto en la victoria como en el revés. Lo de los superhéroes es mera acción muscular, pues no pueden perder. Él no encuentra al Yeti y ríe con la pureza de los niños. Y nosotros los espectadores con él.
«Si no te gusta tu vida, cámbiala», nos propone ya desde el título. Pero no se trata de un simple trueque, no se la puedes cambiar a Indiana Jones por la suya o por una tostadora, ni ganársela a los chinos. Cada uno tiene que atravesar sus propios bosques. Y ya se sabe lo que suele ocurrir en los mismos, la cerilla se apaga en el peor momento. Y en esto, el lobo. No perdamos la calma. Ser feliz es un riesgo, conviene llevar casco. La envidia se expresa mediante la pedrada. Y eso que serlo no implica ausencia de problemas, incluso de drama. Es actitud, herida, esperanza. En definitiva, aventura.