Diario de León
Publicado por
DIEGO CARCEDO
León

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De la sequía, aunque azota con la misma frecuencia de siempre, apenas se habla ya en los medios y hasta en la calle, pero el adjetivo inseparable que la acompañó durante siglos, incluso en las rogativas, lo está heredando la crisis que agobia con pertinaz insistencia desde hace la friolera de siete años. Estos últimos meses apuntó, y eso ha ocurrido al menos aquí en España, una recuperación un tanto tibia, muy lenta, apenas perceptible en las macrocifras económicas y aún desapercibida en la mayor parte de los hogares.

Pero de momento ahí se mantiene, convertida apenas en una ilusión, que cada día se ve amenazada de nuevo, unas veces por complicaciones internas, como la que se han creado en Cataluña, y otras circunstanciales como las que ha traído al primer plano de la vida pública la epidemia de ébola, a primera vista tan lejana y en la realidad tan próxima y otras externas. Las crisis no son lo que eran, crisis nacionales que se podían ir resolviendo con devaluaciones y medidas caseras; pero la globalización de la economía las ha vuelto poco menos que universales.

Aquí en España, uno de los países europeos más castigados por la crisis, uno de los que quizás tomaron medidas más drásticas y hasta brutales para superarla, la recuperación sigue frenándose por el efecto de situaciones adversas en otros países. Lo hemos vivido el miércoles cuando el miedo a una nueva recesión, que se venía pronosticando incluso desde organismos supranacionales, sembró el pánico en los mercados y propicio fuertes batacazos en las bolsas europeas, la española incluida como no podía ser menos.

Los problemas empezaron con situaciones extremas de las economías de Grecia, Portugal Irlanda y Chipre, todas débiles y de escaso peso en el conjunto global, pero suficiente para que todo el entramado comenzase a resentirse; enseguida se sumaron las flaquezas que reflejaban España e Italia, lo cual ya empezaba a tratarse de palabras mayores, sin que Bruselas o el Banco Central Europeo, muy condicionados por el poder de Alemania, supieran o quisieran reaccionar a tiempo para cortocicuitar la pertinacia con que la crisis parecía empeñarse y extenderse a en esas seguimos.

Aunque con una variante, ahora en que parecía que algunos países afectados como Irlanda, Portugal y la propia España daban muestras de estar saliendo del atolladero, son Francia y Alemania, las dos economías más importantes de la Eurozona y de la propia UE si dejamos de lado al Reino Unido, las que empiezan a mostrar sus puntos flacos, que los tienen y no pequeños en las cuentas, y a frenar el crecimiento; las dos grandes locomotoras puede decirse que están gripadas y con ellas al ralentí será difícil que el resto pueda coger velocidad de crucero ni evitar que la crisis siga erre que erre en su pertinacia.

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