Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Sosa Wagner no considera que ser insultado por su propio partido vaya incluido en el sueldo de eurodiputado, ni siquiera en la letra pequeña o en cláusula aparte. Y tiene razón, no lo está. Ha abandonado UPyD, regresa a su cátedra. Lo hizo público hace unos días en León, en una rueda de prensa sin descalificaciones pero en las que llamó a los hechos y a las conductas por su nombre. Es un caballero de la política, nada hubo en sus palabras que objetivamente pueda ser interpretado por los suyos como revancha. Pero que nadie se equivoque, no estamos ante un intelectual al que la fiereza de la política activa le ha sobrepasado y empieza a sollozar por los pasillos «¡no es esto, no es esto!». Don Paco conoce desde hace mucho tiempo cómo se las gastan los partidos, ocupó con el PSOE puestos de responsabilidad técnica en los ochenta, pero aún más cómo se las gasta la condición humana, pues tampoco es que la Universidad sea manca. Por eso se ha marchado: por saber y por saberes. «Para recuperar mi libertad», dijo con sencilla sutileza. Asistí a dicha rueda de prensa y me hubiera bastado su advertencia sobre la urgente necesidad de aunar esfuerzos contra los separatismos para comprender su gran categoría política, intelectual y humana. No todos saben hablar de patria y patriotismo sin sonar reaccionarios. El sí sabe y además para que lo entienda cualquiera. Con su marcha no pierde únicamente UPyD, perdemos todos.

Y sí, la suya no es la espantada del profesor horrorizado al descubrir el mundo real, pues ya lo conocía, sino la de un ciudadano comprometido con su tiempo que quiere participar en batallas y no en reyertas. Estuvimos un rato charlando. Le recordé unas palabras que me dijo Vela Zanetti: «Si estás mucho tiempo luchando contra un enemigo te contagia sus defectos». Él sonrió.

Hay algo en los partidos, supongo que en unos más que en otros, que les impide ser territorios para el afecto, ni siquiera entre los propios. No se trata de darse arrumacos en las sedes, simplemente, bastaría con no malgastar energías en reyertas internas cuando fuera hay grandes batallas que ganar, no sólo las electorales. Sosa Wagner no quería malgastar las suyas. Gana la Universidad, pierde la democracia.

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