EL BAILE DEL AHORCADO
Si así os parece
Eduardo Fernández asegura que su deber es convencer a los ciudadanos de que la de la Diputación es una situación excepcional. Fíjense en que no habla de manera asertiva, sino que acude al circunloquio de la escenificación y lo hace porque sabe que estamos en un mundo de representaciones. Lo importante no es tanto la realidad (que la Diputación haya sido un lugar libre de corrupción) como que lo parezca. Así es si así os parece. Aquí lo que vale, lo que siempre ha valido, es la mediación que el poder hace de la realidad, no la realidad misma. La frase del presidente provincial del PP me recuerda a Unamuno —esto vence pero no convence— sólo que al revés. O no, que me lío.
Eduardo Fernández es un político, y lo digo de manera elogiosa —que conste que no hay ironía— que se dedica a estudiar, una de las mejores maneras de intrigar que se conocen. Pasa las tardes completando su tesis doctoral, una investigación acerca de la educación política de los Austrias, ahí es nada, que aquellos no eran tiempos en los que las decisiones pudieran basarse en la bondad. La moral había de reservarse para el ámbito privado y los reyes estaban por encima de la justicia. Nada que ver con lo que ahora pasa ¿verdad?
Como saben, fue en Fernando el Católico en quien Maquiavelo se inspiró para trazar su ideal de príncipe, su análisis de las actitudes necesarias para conservar el poder, que siempre tiene un precio. Las declaraciones del diputado popular deben ser (re)leídas con estas claves, porque la realidad y las palabras que utilizamos para recrearla nunca son inocentes y Eduardo elige las suyas con sumo cuidado. Demuestra, por ejemplo, que sabe que hay que generar confíanza en el ciudadano: «Debemos convencer de que es una situación excepcional», que debe mostrar a los notables que su suerte depende de él: «Ahora no podemos pensar dónde se coloca cada uno en las listas ni en el partido»... No es León una provincia difícil para el PP, pero el nuevo presidente del partido tiene que tomar una serie de medidas para las que se requiere agilidad y presteza. La más importante, acabar con el linaje anterior, desactivar el poder que Isabel Carrasco fue tejiendo en la maraña provincial. Exhumar fosas y cavar otras tantas y hacerlo como si no hubiera pasado nada. O no. Ya saben, así es si así logran que nos parezca.