AL TRASLUZ
Cambias o te cambian
Todos tenemos palabras con las que no podemos. Y no me refiero a apellidos como Beitalarrangoitia o Schwarzenegger, que se nos resisten porque mientras los estás diciendo te entra hambre o necesitas sentarte. Por ejemplo, no puedo con líder, aunque fuese en su día aceptada por la Academia. Me hace ponerme a la defensiva, es oírla y buscar con la mirada la puerta de salida. Y si está aplicada a la política, entonces, además busco el extintor. Por supuesto, creo en las cualidades de mando, en las capacidades necesarias para dirigir equipos e ilusionar...pero como ciudadano y votante tales méritos no necesito vincularlos a liderazgo alguno. Si fuese militante de un partido exigiría de mis dirigentes aquello que en la antigüedad romana se llamaba a uctoritas , la que se desprende de conocimientos y cualidades éticas. Preferiría el escalafón que no necesita autoproclamase a todas horas, mucho menos imponerse. El PP de León inicia una nueva etapa bajo la presidencia de Eduardo Fernández. No lo tendrá fácil, ante los problemas judiciales que cercan a la Diputación y a la pérdida de imagen que estos pueden acarrearles en el electorado. Mejor hablar de dirigentes que de líderes. En mi opinión, el PP leonés ha de aplicar un estilo de dirección interna más humano que en la etapa de Carrasco. El grito faltoso es algo que termina echando a los mejores o generando sufrimiento en quienes se quedan. Y lo escribo con los debidos respetos, a la muerta y a los vivos, pero sobre todo a la verdad. Por ello, no hay ya carrasquismo posible, por mucho que Marcos Martínez dijese que ella había marcado el camino a seguir. Son necesarios otros estilos de gestión, interna y externa. Otros caminos. Eso o el abismo.
Sólo un político insensato negaría la gravedad de los hechos y las consecuencias electorales que pueden acarrear, no a un partido sino al sistema. Aún así, puedo entender el voto de castigo pero no el kamikaze. El viejo orden no está muerto, pero sí herido. .
La autoridad moral resulta más difícil que el ordeno y mando, pero también mucho más eficaz. Y hay que ganarla, pues son los demás quienes la conceden. Alguien debería decirle al bipartidismo: cambias o te cambian. Así de claro.