AL TRASLUZ
Ovejas y rinocerontes
A unos manifestantes se les escaparon ayer unas ovejas por las calles de León. La gran evasión duró unos minutos. Unas carrerinas y solucionado. Bah, me dije impertérrito al verlas, si aún fueran rinocerontes. Pero ni siquiera un sobresalto. Uno ya es pura flema. No hace tanto, enseguida hubiera corrido a comprarme zurrón, cayado y perro pastor. Las noticias sobre corrupción nos han despojado del asombro. ¿Unas ovejas huyendo como Papillon de su celda? Soy ya un ciudadano sin perplejidades. Es más, estoy leyendo una novela de Stephen King en la que el protagonista viaja en el tiempo para impedir que Oswald asesine a Kennedy. ¿Asombroso? Vale, sí, algo. Pero no tanto como que el presidente de la Diputación esté preso o que su predecesora en el cargo fuese asesinada presuntamente por una señora con la ayuda de su hija y la posible colaboración de una policía local. Ambos hechos sí que son asombrosos. Ante eso, ¿qué son unas décadas de viaje hacia atrás? A King se le ocurrió que el acceso al pasado estuviese en el almacén de una hamburguesería y se llegase bajando unos escalones invisibles. ¿Asombroso? Cómo se nota que el novelista no conoce nuestro Húmedo. Además, ya cualquier obra fantástica resulta sosa comparada con la historia del pequeño Nicolás, a quien le quitas diez años y te sale alguien que cree en Espinete. La primera vez que escuché una noticia de tal cantamañanas murmuré: «San Marcelo, que no sea de León». Al menos de ese bochorno hemos librado. Uf. Los animalines formaban parte del atrezzo de una manifestación organizada por Comisiones Obreras contra la Ley Orgánica de Calidad Educativa, con el lema «La Lomce aborrega, en tus manos está el cambiarla». Esperemos no pisar ninguna octavilla.
A ver si el 2014 termina ya, por fin. Si los leoneses volvemos a asombrarnos sea porque ha caído aquí el gordo. Más aún, porque ha tocado incluso a quienes no jugaban, como en el anuncio de la tele. Nuestra tierra necesita un gran terremoto de alegrías, para exorcizar bochornos y decepciones. Lo merece. Pero de momento, con la que está cayendo, sean chuzos provinciales o nacionales, cómo para asombrarse porque una oveja te pregunte la hora. En efecto, todavía un rinoceronte...