CORNADA DE LOBO
Pa corruta, tú
Todos. Lo somos todos. Unos corruptos. «La corrupción es patrimonio de todos». Lo dijo el otro día la Orácula de Toledo, doña Cospedal de Dolores, poniendo caras.
Quería decir, sin duda, que si la corrupción es inherente a toda la sociedad, ¿por qué los partidos deberían estar libres de ella?... normal, tú.
Conclusión cospedalita y dolorosa: el origen de la corrupción está en nosotros, que somos la sociedad, y no en los políticos, que son víctimas de un país corrupto intrínsecamente. Vaya.
A sus pies, señora.
Cuánta clarividencia.
Y entendido: todos corruptos.
Ya, doña Cospe, pero con una diferencia grande, apostilló enérgico Octavito encarándose al televisor... ustedes pueden robarle al Estado por tener la llave de la caja, ustedes se organizan en tráficos y saqueos, montan Gürtels o Púnicas, y yo sólo alcanzo como mucho a sisarle diez euros al cuñado, pues con Hacienda ni me atrevo, que soy un esclavo de nómina cautiva... ¡un respeto, oiga!...
Todos corruptos, insistió la doña.
Desde la puerta del café oyeron este alegato Remolina y Ginés, dos parados de largo recorrido (de larga duración son los que no pueden ni emigrar) que ya nos son familiares... y se palparon sus camisas por ver si debajo había fajos de quinientos, pues han oído decir que así se forran los corruptos cuando cruzan aduanas, pero no encontraron más bulto sobresaliente que el de sus magras costillas descarnadas por la penuria y la fame (Ginés ye de Gijón), razón por la que en el hospital las radiografías se las hacen a dedo y se ahorran las placas... así que Ginés también se encaró a la tele y espetó: ¿corruto yo?, ¿corruto yo?... pa corruta, tú, que apuntas lorzas.
Se rebrinca y ofende el político viendo en la acusacion de la calle una criminalización de todos ellos... pero un alto político popular leonés que atendía a la charla hizo alarde de sinceridad y nos dejó clavados: «después de treinta años en política, puedo asegurar que el 90% de los políticos, si tiene ocasión de pillar, lo hacen»... uf, ¿y el 10% restante?... chsssss, son los que ya pillaron su montón, susurró Sócrates.